http://muhimu.es/politica/manipulacion/
entrar al link.
Mostrando las entradas con la etiqueta Estéticas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Estéticas. Mostrar todas las entradas
lunes, 31 de agosto de 2015
lunes, 22 de junio de 2015
martes, 10 de marzo de 2015
La caja de Pandora - Mito Griego. (Versión)
Hace mucho, muchísimo tiempo, cuando nuestro mundo se hallaba en la infancia, había un niño llamado Epimeteo, que nunca había tenido padre ni madre, y para que no estuviera solo, otra niña, procedente de un lejano país, y que se llamaba Pandora, fue llevada a vivir con él.
La primera cosa que vio Pandora al entrar en la casa en que vivía Epimeteo, fue una gran caja, y casi inmediatamente después de haber atravesado el umbral, preguntó qué había en ella.
—Mi querida Pandora —contestó Epimeteo —es un secreto. La caja fue dejada aquí, para que estuviese bien guardada; y yo mismo no sé lo que contiene.
—Pero ¿quién te la dio? —preguntó Pandora —¿De dónde procede?
—Una persona de aspecto risueño e inteligente la dejó ante la puerta antes de que llegaras tú; y según vi, apenas podía contener la risa al hacerlo.
—Ya lo conozco,—dijo Pandora pensativa—era Mercurio. Éste fue quien me trajo, y sin duda hizo lo mismo con la caja. Estoy segura de que es para mí, y probablemente, contiene hermosos trajes y juguetes o bien una golosina.
—Es posible—contestó Epimeteo alejándose—pero hasta que Mercurio regrese y nos autorice para ello, no tenemos el derecho de abrirla.
—¡Qué muchacho tan tímido! —murmuró Pandora, cuando el niño salía de la casita. —Me gustaría que fuese más animoso.
Y en cuanto Epimeteo se marchó, la niña se quedó mirando el objeto que había despertado su curiosidad.
Las esquinas de la caja aparecían talladas con mucho arte y primor. En los lados había figuras muy graciosas de hombres, mujeres y lindísimos niños. La cara más bonita de todas había sido esculpida en alto relieve, en el centro de la tapa. Ninguna otra particularidad se advertía, exceptuando la obscura y lisa riqueza de la madera pulimentada y el rostro del centro con unas guirnaldas de flores sobre sus cejas.
La caja permanecía bien cerrada y no por una cerradura u otro medio semejante, sino con una cuerda de oro cuyos dos extremos estaban atados de un modo tan complicado, que, probablemente, nadie habría logrado deshacer el nudo. Y, sin embargo, precisamente al ver tal dificultad, más deseos sentía Pandora de examinarlo, a fin de averiguar cómo había sido hecho.
—Creo—se dijo—que ya sabré des-hacerlo y luego atarlo otra vez, y como de ello no ha de resultar ningún daño…
Ante todo, trató de levantar la caja. Elevó un lado algunos centímetros y la dejó caer, produciendo algún ruido. Un momento después le pareció oir que dentro se removía algo. Aplicó el oido y escuchó. Sin duda alguna se percibían dentro algo así como murmullos apagados.
Y al retirar la cabeza, sus ojos se clavaron en el nudo de la áurea cuerda.
—No hay duda de que quien hizo este nudo es persona muy ingeniosa, se dijo —pero me parece que lo podré deshacer.
Entretanto los brillantes resplandores del sol atravesaron la abierta ventana. Pandora se detuvo para escuchar, pero al mismo tiempo e inadvertidamente, retorció algo el nudo, y con gran sorpresa vio que la cuerda de oro se había desatado por sí misma, como por magia.
—¡Que cosa tan extraña! —exclamó la niña. —¿Qué dirá Epimeteo? —¿Sabré hacer otra vez el nudo?
Hizo una o dos tentativas para conseguirlo, pero pronto vio que tal intento era muy superior a su destreza. Así, pues, nada podía hacer, sino dejar la caja desatada hasta el regreso de Epimeteo.
Entonces la niña pensó que su amigo creería que había mirado el interior de la caja, y no siéndole posible evitar que así se lo figurara, díjose que lo mejor era justificar tal sospecha satisfaciendo su curiosidad… No habría podido asegurar si era ilusión o no, pero le parecía que algunas voces murmuraban dentro de la caja:
—¡Déjanos salir, querida Pandora, déjanos salir! ¡Seremos para ti muy buenos compañeros de juego! ¡Oh, déjanos salir!
—¿Quién será? —pensó Pandora.— Sin duda hay alguien vivo dentro. Sí, seguramente. Voy a dar una mirada, sólo una y luego volveré a cerrar.
Pero ya es tiempo de que veamos lo que hacía Epimeteo.
Aquella era la primera vez, desde que llegara su compañera de juegos, que iiabía tratado de divertirse solo, pero como se aburría, decidió interrumpir sus juegos y volver a donde estaba Pandora. En el momento en que iba a entrar en la casita, la mala niña tenía la mano a punto de levantar la tapa de la caja, y Epimeteo la vio. Si él la hubiera avisado dando un grito, Pandora, probablemente, habría retirado la mano de la caja; y tal vez no fuera conocido aún el fatal misterio que guardaba.
Cuando Pandora levantó la tapa, el aire se obscureció porque una nube negra salió de ella y se extendió ante el sol, ocultándolo completamente. Luego, durante algunos instantes, se oyó un murmullo y una serie de gruñidos que pronto se transformaron en un fragor parecido al estampido del trueno… Pero Pandora, sin hacer caso de ello, acabó de levantar la tapa de la caja y miró a su interior.
Pareció como si una multitud de seres alados pasaran rozándole el rostro, huyendo del encierro, y en el mismo instante oyó la voz de Epimeteo que exclamaba en tono lastimero, como si experimentara algún dolor:
—¡Oh, me han picado! ¡Me han picado! ¡Perversa Pandora! ¿Por qué has abierto esa maldita caja?
La niña dejó caer la tapa e incorporándose miró a su alrededor para ver qué le había ocurrido a Epimeteo. La nube que se había formado obscureció de tal modo la habitación que apenas podía divisarse lo que en ella había. Pero oyó un desagradable zumbido, como si por allí revolotearan enormes abejorros. En cuanto sus ojos se hubieron acostumbrado a la imperfecta luz que reinaba, vio un enjambre de feas y asquerosas figuras provistas de alas de murciélago y armadas de terribles aguijones en sus colas, una de las cuales fue la que picó a Epimeteo. Pocos ins-tantes después también Pandora empezó a quejarse, pues sentía no menos dolor y miedo del que experimentara su compañero de juegos, pero sus quejas fueron más ruidosas que las de Epimeteo. Un repugnante y ruin monstruo se posó en su frente, y la habría herido tal vez de gravedad, si Epimeteo no lo hubiera impedido.
Ahora, si desea saber el lector quienes eran aquellos feos seres evadidos de La caja en que estaban prisioneros, le diremos que formaban la familia completa de los males. Había malas Pasiones, muchas especies de Cuidados, más de ciento cicuenta Dolores y Tristezas, gran número de Enfermedades y, en fin, más formas de Maldad de lo que es dable imaginar. Entretanto no sólo Pandora, sino también Epimeteo, ha-bían sido gravemente picados y sufrían mucho, cosa que les parecía tanto más intolerable, cuanto que era el primer dolor que sentían desde que existía el mundo. Por esta razón estaban de muy mal humor y muy disgustados uno de otro.
Epimeteo se sentó en un rincón dando la espalda a Pandora y ésta, por su parte, se dejó caer al suelo, apoyando la cabeza sobre la fatal y abominable caja. Lloraba amargamente como si su corazón fuera a destrozarse.
De pronto se oyó un golpecito proce-dente del interior de la caja.
—¿Quién podrá ser? —se preguntó Pandora, levantando la cabeza. En cuanto a Epimeteo, o no había oído el golpe, o estaba demasiado preocupado para hacer caso de él. Sea como fuere, no contestó.
—¿Por qué no me hablas? —exclamó Pandora sollozando
Y entonces se oyó nuevamente el golpecito, procedente del interior de la caja. Era tan suave que parecía como si lo dieran los dedos de una hada.
—¿Quién eres? —preguntó Pandora sintiendo aún cierta curiosidad.
Una vocecita dulce contestó a sus palabras, diciendo:
—¡Levanta la tapa y lo verás!
—No, no—contestó Pandora echán-dose a llorar de nuevo. —Ya estoy escarmentada de haber abierto la caja. ¡Ya que estás encerrada, no saldrás!
Y miró a Epimeteo mientras hablaba, solicitando su aprobación a lo que acababa de decir. Pero el muchacho sólo murmuró que tal prueba de buen iuicio era tardía.
—¡Ah! dijo nuevamente la dulce vocecita —obrarás bien dejándome salir. No soy como esos monstruos que tienen aguijones en la cola. Ven, hermosa Pandora. Estoy segura de que me de-jarás salir.
Y había un encanto tal en el tono de aquella voz, que casi era imposible negarse a lo que pedía. Pandora, al oiría, sentía disiparse su tristeza y Epimeteo, que continuaba en su rincón, volvió la cabeza mostrando en su aspecto mejor humor que antes.
—Querido Epimeteo—exclamó Pandora, —¿has oido esa vocecita?
—Sí, contestó él, todavía malhumorado—y ¿qué?
—¿Te parece que abra otra vez la caja?
—Obra como quieras —replicó Epimeteo. —Después de lo hecho ya no importa que repitas tu imprudente acción.
—Podrías hablarme con alguna mayor bondad —murmuró la niña enjugándose los ojos.
—¡Si estás deseando verme!—gritó la vocecita, dirigiéndose a Epimeteo. —Ven, querida Pandora, abre porque tengo gran prisa por consolarte.
—¡Epimeteo! —exclamó Pandora —Suceda lo que quiera, estoy resuelta a abrir la caja.
—Y, como la tapa parece muy pesada, —dijo el niño atravesando la habitación —yo te ayudaré.
Y así los dos niños unieron sus fuerzas para abrir nuevamente la caja. Salió de ella un personaje sonriente, cuyo cuerpo parecía formado con rayos de sol.
Empezó a revolotear por la estancia, iluminando los lugares en que se posaba. Se llegó a Epimeteo, y tocó ligeramente con uno de sus dedos el lugar donde le había picado el Dolor y en el acto el niño dejó de sentir sufrimiento alguno. Luego besó a Pandora en la frente y el daño que le causara el Mal fue tambiér inmediatamente curado.
—¿Quién eres, hermosa criatura?— exclamó Pandora—
—Soy la Esperanza —contestó el brillante ser.
—Tus alas tienen el color del arco iris —añadió la niña. —¡Qué hermosas son!
—Sí, son como el arco iris —dijo la Esperanza —porque aun cuando mi naturaleza es alegre, estoy formada de lágrimas y de sonrisas.
—¿Querrás quedarte para siempre a nuestro lado? —preguntó Epimeteo.
—No me moveré mientras me necesitéis —contestó la Esperanza sonriendo. —No os abandonaré mientras viváis en el mundo. Sí, queridos niños, sé que más tarde os será otorgado un don inapreciable.
—¡Oh, dínos cual!
—No me lo preguntéis —repuso la Esperanza poniéndose un dedo en sus rosados labios. —Pero no desesperéis, aun cuando nunca gozaseis en esta vida de la felicidad que os he anunciado. Creed en mi promesa, porque es verdadera.
—¡Creemos en ti! —gritaron a coro Epimeteo y Pandora.
Y así lo hicieron, y no solamente ellos, sino que también todo el mundo ha confiado en la Esperanza, que desde entonces vive en el corazón de los hombres.
Tal es el poético ropaje con que la imaginación griega ha vestido la caída de los progenitores del linaje humano, que con diversas formas se nos presenta en las tradiciones y mitos de los pueblos antiguos.
Carnaval! Los marcos de la libertad cómica - Umberto Eco
Link de descarga:
file:///C:/Documents%20and%20Settings/Administrador/Mis%20documentos/Downloads/Dialnet-ElHumorLucianicoEnLasNarrativasVerdaderasUnaEsteti-3427173.pdf
lunes, 23 de febrero de 2015
El MATADERO - Esteban Echeverría.
Este relato, considerado por la crítica como el que inaugura la narrativa argentina, fue concebido como una metáfora del régimen rosista, por lo que cada elemento del texto está cargado de un hondo simbolismo.
La elección de un matadero como ámbito para esta narración es interesante por distintos motivos: en primer lugar, se encuentra en una zona limítrofe entre el campo y la ciudad. En realidad, es la presencia del campo con sus leyes, dentro de la ciudad. Y esta presencia está robustecida por la temática de la carne. Entre ambos términos se despliega la federación rosista. Por lo tanto, El Matadero representa una crítica a un sistema basado en el campo y en la carne, es decir, un ataque al sector ganadero del cual Rosas es la figura principal (fuente: Literatura argentina y latinoamericana. Editorial Santillana Polimodal. 1998)
Género Literario: Narrativo (está escrito en prosa).
Especie narrativa: es un cuento largo o relato costumbrista al estilo de los Artículos de costumbres del español Mariano José de Larra. Posee elementos realistas (como nota Noé Jitrik, Echeverría se anticipa al Realismo, aún antes que en Europa), pero incluidos en un planteo más englobador que es romántico: la descripción del matadero encuadra en los dos extremos de una mentalidad romántica: civilización/barbarie, unitarios/federales, campo/ciudad.
El Matadero inaugura también la ficción para representar el mundo de "los otros": el de los federales, de los indios, de la "chusma". Para hablar de sí mismos, los escritores del Romanticismo en el Río de la Plata utilizan la autobiografía: "La clase se cuenta a sí misma con la autobiografía y cuenta al otro con la ficción". Igual que en el Facundo de D. F. Sarmiento, en este relato se habla de la violencia ejercida desde el poder.
Alegoría de la situación argentina, El matadero es por esta razón un relato cuya estética es funcional a su política...Se hablan lenguajes intraducibles, sus redes de sentido son también intraducibles, sus símbolos se excluyen mutuamente...más que al cuadro de costumbres, pertenece al ensayo narrativo que se propone representar el conflicto político." (Altamirano, Carlos y Sarlo, Beatriz. "Esteban Echeverría, el poeta pensador" en Ensayos argentinos. De Sarmiento a la vanguardia. Buenos Aires, Ed. Ariel, 1997)
El narrador: según Noé Jitrik, es uno de los dos ejes alrededor de los cuales se articula el relato (el otro eje es el ambiente). Este narrador testigo busca permanentemente la complicidad ideológica del lector por medio de la utilización de la ironía. "¡Qué nobleza de almas...!", etc. (Jitrik, Noé. El fuego de la especie. Forma y significación en "El matadero", Buenos Aires, Siglo XXI, 1971)
La Cuaresma: la elección de una época litúrgico-religiosa anticipa que nos adentramos en un tiempo sagrado y que al final del relato habrá (igual que en la Cuaresma) un sacrificio al dios.
La lluvia: en la simbología, el agua representa mezcla, el tiempo anterior al Cosmos, es decir, el Caos. El agua es promiscuidad (mezcla, mixtura) en donde hay indeterminación. Por otro lado, podemos relacionar a la lluvia con el castigo divino (el diluvio).
La inundación: metáfora de cómo se encontraba la nación (hundida en el barro). No hay que olvidar que esto siempre desde la ideología de Esteban Echeverría y su intención de hacer una denuncia contra el gobierno de Rosas, no tiene que ser nuestra opinión. Debemos distinguir entre la opinión de un autor, su ideología, su compromiso político y nuestra capacidad como lectores para tomar distancia.
Los novillos: Representan a la masa, al pueblo que se sometía a la voluntad del gobierno sin presentar oposición. Van al matadero sin rebelarse. Son cincuenta, (Borges habla de los múltiplos de diez como de cifras que representan lo indeterminado).
El toro: Si ya habían sido faenados los cincuenta novillos (el narrador dice que el primero va de regalo al Restaurador y los otro 49 ya habían sido faenados) entonces hay un error de cálculo del autor (¿eran 50 o 51?). Pero no lo es tal. Significa que este animal no formaba parte de los novillos, es decir, de ese pueblo sin voluntad, sino que era otra cosa. El toro representa al Romanticismo como movimiento cultural: era negro (color elegido por los escritores románticos), por la descripción se da a entender que era una raza de origen francés, probablemente Charolaise (tal como el Romanticismo rioplatense, introducido por Echeverría desde Francia), demuestra pasión y rebeldía (como el escritor romántico). La duda sobre sus atributos sexuales (y su posterior aclaración) es también una alusión a la fuerza de esta joven generación de escritores del Romanticismo. Por otro lado, todo el episodio del toro está para anticipar el episodio con el unitario (le hicieron esto al animal, le hacen lo mismo a sus adversarios políticos).
La ciudad: representa al país sumido en el caos.
El matadero: simboliza a Buenos Aires, como sede del autoritarismo y la violencia del poder.
La casilla del juez: la sede del gobierno.
J. M. Rosas: su presencia es ubicua como la de un dios. El primer novillo le es regalado por los carniceros, así como en la antigüedad las primicias iban como ofrenda a los dioses.
Los carniceros: Representan a la Mazorca, el brazo armado de Rosas.
Matasiete: responde a la estructura de círculos concéntricos que tiene el relato que va siempre de lo general a lo particular. Así como habla de toda la ciudad y luego de un sector de la ciudad (el matadero), de todos los animales que están en el matadero y luego de un animal en particular (el toro), de la misma manera presenta a los carniceros y después "al carnicero". Matasiete es el sacerdote que llevará a cabo el sacrificio (estos elementos son siempre solidarios: tiempo sagrado - ofrenda a los dioses - sacrificio - víctima - sacerdote). Su nombre también es simbólico. En la simbología el número 7 es el número de Dios, la perfección. O sea, el nombre significa por un lado "el que mata lo perfecto" (el Romanticismo es lo perfecto para Echeverría) también "el perfecto asesino", "el que tiene licencia para matar". Los que tienen licencia para matar son los sacerdotes (en la antigüedad por supuesto) y los verdugos.
El joven unitario: representa a la Joven Generación del Romanticismo, a los intelectuales de la Asociación de Mayo que se reunían en la librería de Marcos Sastre y que fueron perseguidos por Rosas. También conocidos como "Los proscriptos" cuando debieron exiliarse en los países limítrofes.
El degüello del niño: puede significar las ejecuciones públicas que realizaba la Mazorca por medio del degüello y exhibición en lugares públicos a modo de advertencia, y por otro lado el derrocamiento de gobernadores de provincia y la relación con la expresión "rodarán cabezas".
El episodio del inglés: referencia a la xenofobia propia del gobierno de Rosas y sus seguidores y al conflicto que mantuvo con Francia e Inglaterra y el bloqueo económico que le impusieron estos países.
martes, 19 de agosto de 2014
Oliverio Girondo
Oliverio Girondo fue un reconocido poeta nacido en Buenos Aires, Argentina, el 17 de agosto del año 1891 y fallecido en la misma ciudad el 24 de enero de 1967, luego de haber padecido durante unos años un estado de discapacidad física provocado por un accidente. Dada la acomodada situación económica de sus padres, tuvo la oportunidad de visitar el viejo continente desde muy pequeño, lo cual le abrió las puertas a una rica formación académica. Sus primeros pasos por la poesía lo relacionaron con el nacimiento del vanguardismo en su país; colaboró con publicaciones literarias de gran importancia y por las que pasaron autores de renombre. Además de su producción poética, incursionó en la traducción con una obra de Rimbaud, aprovechando el privilegio de haber aprendido lenguas extranjeras en su infancia. Cabe mencionar que su esposa fue la también poetisa Norah Lange y que entre sus amigos se contaba el incomparable García Lorca.
Girondo no publicó muchos poemarios, pero su obra ciertamente ha llamado la atención de la crítica; algunos de sus libros son "Veinte poemas para leer en el tranvía", "Persuasión de los días" y "En la masmédula". Así como lo indican los títulos recién citados, es posible advertir en algunas de sus obras un uso poco directo del lenguaje, como se aprecia en su poema "Noche tótem".
FIGURAS RETÓRICAS DEL LENGUAJE
Alegoría:recurso expresivo que consiste en una sucesión de metáforas ligadas entre
sí. Hay pues, en la alegoría un plano figurado constituido por los elementos metafóricos
y un plano real que está omitido.
Aliteración: recurso expresivo fonético que consiste en la repetición de un mismo
sonido o sonidos equivalentes. Con la aliteración se intensifica el valor expresivo de los
significantes y, generalmente, consiste en un intento de igualar la sensación que
producen los sonidos al significado de la frase.
Anáfora: recurso expresivo sintáctico que se logra por la repetición de un mismo
elemento al comienzo de las frases de un contexto.
Antífrasis: recurso expresivo semántico. Consiste en expresar lo contrario de lo que se
quiere dar a entender. El sentido verdadero de la frase lo sabemos por la situación, no
por las palabras.
Antítesis: recurso expresivo semántico que se produce al relacionar dos significados
opuestos. Siempre que se confrontan diferencias, éstas resultan acentuadas.
Apóstrofe: es una invocación vehemente.
Asíndeton: recurso expresivo sintáctico. Consiste en la supresión de elementos de
enlace, generalmente conjunciones copulativas. Con él la elocución se hace rápida y
aumenta la expresividad.
Comparación: consiste en relacionar dos contenidos semánticos en virtud de alguna
semejanza existente entre ellos.
Connotación: función asociativa, emocional y evocativa del código lingüístico.
Denotación: función puramente referencial o cognitiva del código lingüístico.
Dilogía: recurso expresivo semántico. Consiste en la utilización en un contexto de una
pàlabra que tiene dos significados distintos. El efecto expresivo de la dilogía se funda
en que esos significados se contraponen en la mente del oyente o lector.
Elipsis: recurso expresivo que puede afectar a la semántica o a la sintaxis. Consiste en
la supresión de elementos que aparecen en la expresió normal. Produce diversos
efectos:transfiere el significado de los términos omitidos a los presentes; intensifica la
sugerencia de lo que no se expresa; da rapidez y vivacidad a la frase. Se apoya
siempre en el contexto o situación. (Lo bueno, si breve, dos veces bueno).
Enumeración: recurso expresivo que consiste en la acumulación de varios elementos
que tienen la misma función sintáctica. La enumeración puede llegar a ser
violentamente expresiva.
Epíteto: recurso expresivo morfológico. Se produce cuando un adjetivo no restringe la
significación del sustantivo, especificándolo, como en "un libro grande", sino que realza
simplemente una cualidad del sustantivo: "un gran libro"; en el primer caso nos
encontramos con la función normal del adjetivo calificativo, en el segundo con un
epíteto. Sirve para comunicar sentimientos o valoraciones que suscitan los sutantivos al
emisor.
Eufemismo: recurso expresivo de carácter semántico. Consiste en sustituir por una
palabra o expresión lo que puede considerarse crudo, de mal gusto, obsceno, tabú.
Hipérbaton: recurso sintáctico por el que se altera el orden normal de las palabras en
la frase. No solo sirve para mantener el ritmo en los versos, sino para conseguir
diversos efectos expresivos.
Hipérbole: o exageración. Recurso expresivo semántico que deforma la realidad.
Intensifica la expresión con su desmesura.
Juegos de palabras: utilización en un contexto de palabras con sonidos semejantes y
significados distintos para producir humor o burla.
Lítote: consiste en negar lo contrario de lo que se quiere expresar. Es una atenuación.
Ej.:"no lo pasamos mal"= lo pasamos de muerte.
Metáfora: recurso expresivo semántico que consiste en poner en relación de igualdad
los contenidos de dos signos. El fundamento de la metáfora se basa en alguna razón
de semejanza entre dos términos. A diferencia de la comparación, no se encuentra
presente en el nexo comparativo. El primer término recibe el nombre de tenor o
término real y el segundo de vehículo o término figurado. Hay dos tipos principales de
metáfora:
a) metáfora impura: en que aparece el término real
b) metáfora pura: en la que el término real está omitido.
Metonímia: se diferencia de la metáfora en que la igualación de los términos
comparados no se basa en la semejanza, sino en cualquier otra clase de relación
(contigüidad, causa-efecto, lugar de procedencia-producto, etc).
Onomatopeya: recurso expresivo fonético. Consiste en un intento de imitación de los
ruidos naturales por medio de los fonemas de la lengua. Son palabras motivadas no
arbitrarias.
Paradoja: recurso expresivo semántico. La paradoja es una antítesis aparente; como
en ésta, se ponen en relación dos términos opuestos, que, sin embargo, no se
excluyen, sino que de su enfrentamiento surge una nueva significación. "Los ladrones
somos gente honrada". Para que surja el nuevo significado, uno de los términos de la
paradoja está usado en dilogía.
Perífrasis: recurso expresivo de orden sintáctico que consiste en sustituir una palabra
por un "rodeo" verbal. Su efecto es aumentar la riqueza de asociaciones.
Personificación: o prosopopeya. Recurso expresivo de orden semántico. Consiste en
atribuir a lo inanimado significados sólo compatibles normalmente con seres animados,
especialmente humanos. Es uno de los procedimientos expresivos más creadores.
Polisíndeton: recurso expresivo sintáctico que consiste en una reiteración de
elementos de enlace, exspecialmente conjunciones copulativas (y).
Referencia: relación que se establece entre los signos lingüísticos y la realidad
extralingüística que estos signos representan.
Repetición: recurso expresivo de orden sintáctico. Consiste en expresar dos o más
veces un mismo elemento. Se logra mayor inhtensidad expresiva.
Reticencia: recurso expresivo sintáctico. Se produce cuando interrumpimos la
expresión antes del fin esperable. Se logra así una sugerencia más expresiva que el
decir completo.
Símbolo: guarda estrecha relación con la metáfora y, sin embargo, difiere de ésta.
Sustituye a una realidad de intenso contenido emotivo y ofrece, por tanto, un margen
de ambigüedad a la interpretación. No transpone un término real solamente, sino
varios. Aunque no siempre, por lo general se reitera y persiste a lo largo de la obra.
Conviene no confundir esta acepción de la palabra símbolo usada en la crítica literaria
con las otras acepciones.
Sinalefa: unión de dos o más vocales de distintas palabras en una sola sílaba.
Sinestesia: Tipo de metáfora que consiste en atribuir la sensación propia de un sentido
corporal a otro.
domingo, 6 de julio de 2014
Cuestionario sobre "El diario de Adán y Eva" de Mark Twain
Luego de leer completo el Texto antes citado, responder las siguientes preguntas:
1-¿Por qué se llama el diario de Adán y Eva? ¿Qué características tiene el diario íntimo?
2-¿En qué espacio transcurren los hechos? Copiar una descripción del Paraíso realizada por alguno de los personajes.
3-Explicar brevemente el mito original sobre el que se basa este relato ficcional ( tradición judeo- cristiana).
4- Leer el diario de Adán y responder:
1-¿Por qué se llama el diario de Adán y Eva? ¿Qué características tiene el diario íntimo?
2-¿En qué espacio transcurren los hechos? Copiar una descripción del Paraíso realizada por alguno de los personajes.
3-Explicar brevemente el mito original sobre el que se basa este relato ficcional ( tradición judeo- cristiana).
4- Leer el diario de Adán y responder:
A-¿Qué
percepción del mundo exterior tiene Adán?¿Cuáles son sus actividades? Buscar
ejemplos que justifiquen tu respuesta
B-¿Cómo
podrías caracterizar a Adán?¿Son así todos los hombres? ¿Por qué? Copiar
fragmentos que justifiquen tu respuesta
C-¿Qué
piensa de Eva? ¿Cómo la trata? ¿Cambia su manera de juzgarla?Buscar ejemplos en
el texto que justifiquen tu respuesta
D- Armar la secuencia narrativa de ambos diarios. ¿En qué momentos coinciden?, ¿en
cuáles no?¿A qué se debe esta diferencia?.
5-Leer
el diario de Eva y responder:
A-¿Cómo
llega a conocer el mundo?¿Qué tipo de inteligencia posee?¿Por qué? Buscar
ejemplos en el texto que justifiquen tu respuesta
B-¿Cómo
es el carácter o manera de ser de Eva? ¿Corresponde a la manera de ser de todas
las mujeres? ¿Por qué? Buscar ejemplos en el texto que justifiquen tu respuesta
C-¿Cómo
es su relación con Adán? Explicar su evolución, citar fragmentos del texto que
sirvan a esta explicación. ¿Qué valoraciones hace Eva sobre la manera de ser de Adán?
D-¿Por
qué su relación con Adán cambia su manera de ver el mundo?
6-Teniendo
en cuenta el mito original: ¿Qué
momentos son elididos? (elipsis).
7- Otro
recurso que utiliza el autor es el del humor. Busca tres ejemplos y citarlos.
8-Busca ejemplos donde aparezcan el recurso del "Extrañamiento".
9-¿Con
qué texto mantiene relaciones intertextuales el Diario de Adán y Eva? ¿Por qué?
lunes, 23 de junio de 2014
"El Extrañamiento· - Procedimiento y recurso Literario.
Los formalistas rusos, especialmente Víktor Shklovski usaron la palabra ostranénie (остранение) para referirse a aquellos modos de proceder en el lenguaje literario que tiene como fin el de dar una nueva perspectiva de la habitual visión de la realidad al presentarla en contextos diversos a los acostumbrados o al representarla de un modo en el cual se nota que la representación es una ficción -por ejemplo mediante la exageración, el grotesco, la parodia, el absurdo etc.-. Esto generalmente puede ser experimentado en tres niveles: el lingüístico (por ejemplo al recurrir a palabras o formas estilísticas inusuales, anormales); el nivel de los géneros literarios ya definidos pero insertos en esquemas insólitos y el nivel de la percepción de la realidad creando situaciones o relaciones imprevistas.
Expresamente Shklovski define el ostranénie o extrañamiento:
"El propósito del arte es el de impartir la sensación de las cosas como son percibidas y no como son sabidas (o concebidas). La técnica del arte de "extrañar" a los objetos, de hacer difíciles las formas, de incrementar la dificultad y magnitud de la percepción encuentra su razón en que el proceso de percepción no es estético como un fin en sí mismo y debe ser prolongado. El arte es una manera de experimentar la cualidad o esencia artística de un objeto; el objeto no es lo importante."
Dicho de otro modo, el arte presenta a los objetos desde otra óptica. Los arranca de su percepción automatizada y cotidiana dándoles vida en sí mismos , y en su reflejo en el arte.
Shklovski sostenía que la cotidianidad hacía que se "perdiera la frescura de nuestra percepción de los objetos", hacía de todo algo automatizado. Como salvador de ese medio alienado por la automatización, hace entrada triunfal el arte. Su técnica de salvación consistiría en hacer extraños los objetos "crear formas complicadas, incrementar la dificultad y la extensión de la percepción, ya que, en estética, el proceso de percepción es un fin en sí mismo y, por lo tanto, debe prolongarse". Como se ve, el extrañamiento no afecta a la percepción, sino a la presentación de la percepción. Al proceso de representación, Shklovski lo denomina «revelar una técnica». Un concepto complementarío del extrañamiento es la desautomatización.
"El diario de Adán y Eva" - Estructura y análisis.
““
El libro cuenta la historia de los primeros dos habitantes de la Tierra, un
hombre y una mujer. Ésta última fue creada después, a partir de una costilla
del hombre. Adán es una persona cerrada, no tiene interés en el mundo que lo
rodea y menos aún en su compañera. Mientras que Eva es curiosa e inquieta;
quiere comprender todo aquello que la rodea y compartirlo con alguien, que
inicialmente se reduce a su desinteresado compañero.
Adán decide escapar al ver que Eva intenta tomar algunos de los frutos prohibidos. La ingesta de los mismos produciría la entrada de la muerte y la maldad en el Jardín del Edén. Durante su escapada, el hombre observa hechos que ponen en evidencia que su compañera comió de los frutos. Luego Eva lo encuentra y lo persuade a hacer lo mismo. Ambos son expulsados del paraíso y condenados al trabajo y el dolor. Sin embargo, paulatinamente ambos se unen, y aumenta la aceptación y tolerancia entre ellos.
La historia está escrita en forma de diario íntimo, lo que permite cierta libertad narrativa. Al tener esta estructura, el autor pone acento en los hechos, pensamientos o sentimientos que desea transmitir. Además, agrega verosimilitud al texto, ya que está narrado en primera persona, y son los personajes quienes narran los hechos como vivencias propias. Este tipo de narración precisa de factores muy importantes: Dar voz a los personajes de acuerdo al contexto donde ocurre la historia, en este caso, poco después de la creación del mundo; presentar dos verdades de los hechos, según la perspectiva de Adán y de Eva; y crear unión entre los dos relatos, diferenciando las personalidades de cada personaje.
Se atribuye al libro una postura machista, ya que señala a la primera mujer como la culpable de la pérdida del paraíso, y la causante de todo el daño debido a su excesiva curiosidad.
El relato se relaciona intertextualmente con el Génesis de la Biblia, especialmente en lo que se refiere a la creación y el origen de la humanidad.
La intertextualidad es la relación que se promueve entre dos textos, ya sea para parodiar u homenajear a uno de ellos. En este caso, se tuvieron en cuenta tres procedimientos con el texto bíblico:
a) Selección: Se seleccionan los elementos narrativos (se omite la creación del mundo y se comienza directamente con la existencia de Adán y Eva). Éstos deben obedecer la lógica de la historia, ya que ni Adán ni Eva presenciaron la creación del mundo.
b) Inversión: Se seleccionan los ejes narrativos de la novela, que no coinciden con los del texto bíblico. Por ejemplo, en el texto bíblico uno de los ejes narrativos es la caída en el pecado, mientras que en el relato, ésto origina la primera historia de amor entre el primer hombre y la primera mujer.
c) El humor: En el texto bíblico la historia es narrada por la voz de Dios, por lo tanto, el texto toma estructura de sentencia u orden, lo que todo creyente debería creer. Y como sabemos, las sentencias u órdenes no tienen carácter humorístico ni mucho menos. Es por ésto que al ceder la voz a los personajes humanos, entra en juego el lenguaje humano, con sus pensamientos, contradicciones y sentimientos propios de quien está rodeado de un mundo totalmente nuevo y desconocido. El humor radica en esto, dos seres humanos que descubren un mundo no transitado, e incluso a ellos mismos.
Adán decide escapar al ver que Eva intenta tomar algunos de los frutos prohibidos. La ingesta de los mismos produciría la entrada de la muerte y la maldad en el Jardín del Edén. Durante su escapada, el hombre observa hechos que ponen en evidencia que su compañera comió de los frutos. Luego Eva lo encuentra y lo persuade a hacer lo mismo. Ambos son expulsados del paraíso y condenados al trabajo y el dolor. Sin embargo, paulatinamente ambos se unen, y aumenta la aceptación y tolerancia entre ellos.
La historia está escrita en forma de diario íntimo, lo que permite cierta libertad narrativa. Al tener esta estructura, el autor pone acento en los hechos, pensamientos o sentimientos que desea transmitir. Además, agrega verosimilitud al texto, ya que está narrado en primera persona, y son los personajes quienes narran los hechos como vivencias propias. Este tipo de narración precisa de factores muy importantes: Dar voz a los personajes de acuerdo al contexto donde ocurre la historia, en este caso, poco después de la creación del mundo; presentar dos verdades de los hechos, según la perspectiva de Adán y de Eva; y crear unión entre los dos relatos, diferenciando las personalidades de cada personaje.
Se atribuye al libro una postura machista, ya que señala a la primera mujer como la culpable de la pérdida del paraíso, y la causante de todo el daño debido a su excesiva curiosidad.
El relato se relaciona intertextualmente con el Génesis de la Biblia, especialmente en lo que se refiere a la creación y el origen de la humanidad.
La intertextualidad es la relación que se promueve entre dos textos, ya sea para parodiar u homenajear a uno de ellos. En este caso, se tuvieron en cuenta tres procedimientos con el texto bíblico:
a) Selección: Se seleccionan los elementos narrativos (se omite la creación del mundo y se comienza directamente con la existencia de Adán y Eva). Éstos deben obedecer la lógica de la historia, ya que ni Adán ni Eva presenciaron la creación del mundo.
b) Inversión: Se seleccionan los ejes narrativos de la novela, que no coinciden con los del texto bíblico. Por ejemplo, en el texto bíblico uno de los ejes narrativos es la caída en el pecado, mientras que en el relato, ésto origina la primera historia de amor entre el primer hombre y la primera mujer.
c) El humor: En el texto bíblico la historia es narrada por la voz de Dios, por lo tanto, el texto toma estructura de sentencia u orden, lo que todo creyente debería creer. Y como sabemos, las sentencias u órdenes no tienen carácter humorístico ni mucho menos. Es por ésto que al ceder la voz a los personajes humanos, entra en juego el lenguaje humano, con sus pensamientos, contradicciones y sentimientos propios de quien está rodeado de un mundo totalmente nuevo y desconocido. El humor radica en esto, dos seres humanos que descubren un mundo no transitado, e incluso a ellos mismos.
miércoles, 28 de mayo de 2014
Macario - Juan Rulfo
Estoy sentado junto a la alcantarilla aguardando a que salgan las ranas. Anoche, mientras estábamos cenando, comenzaron a armar el gran alboroto y no pararon de cantar hasta que amaneció. Mi madrina también dice eso: que la gritería de las ranas le espantó el sueño. Y ahora ella bien quisiera dormir. Por eso me mandó a que me sentara aquí, junto a la alcantarilla, y me pusiera con una tabla en la mano para que cuanta rana saliera a pegar de brincos afuera, la apalcuachara a tablazos... Las ranas son verdes de todo a todo, menos en la panza. Los sapos son negros. También los ojos de mi madrina son negros. Las ranas son buenas para hacer de comer con ellas. Los sapos no se comen; pero yo me los he comido también, aunque no se coman, y saben igual que las ranas. Felipa es la que dice que es malo comer sapos. Felipa tiene los ojos verdes como los ojos de los gatos. Ella es la que me da de comer en la cocina cada vez que me toca comer. Ella no quiere que yo perjudique a las ranas. Pero, a todo esto, es mi madrina la que me manda a hacer las cosas... Yo quiero más a Felipa que a mi madrina. Pero es mi madrina la que saca el dinero de su bolsa para que Felipa compre todo lo de la comedera. Felipa sólo se está en la cocina arreglando la comida de los tres. No hace otra cosa desde que yo la conozco. Lo de lavar los trastes a mí me toca. Lo de acarrear leña para prender el fogón también a mí me toca. Luego es mi madrina la que nos reparte la comida. Después de comer ella, hace con sus manos dos montoncitos, uno para Felipa y otro para mí. Pero a veces Felipa no tiene ganas de comer y entonces son para mí los dos montoncitos. Por eso quiero yo a Felipa, porque yo siempre tengo hambre y no me lleno nunca, ni aun comiéndome la comida de ella. Aunque digan que uno se llena comiendo, yo sé bien que no me lleno por más que coma todo lo que me den. Y Felipa también sabe eso... Dicen en la calle que yo estoy loco porque jamás se me acaba el hambre. Mi madrina ha oído que eso dicen. Yo no lo he oído. Mi madrina no me deja salir solo a la calle. Cuando me saca a dar la vuelta es para llevarme a la iglesia a oír misa. Allí me acomoda cerquita de ella y me amarra las manos con las barbas de su rebozo. Yo no sé por qué me amarra mis manos; pero dice que porque dizque luego hago locuras. Un día inventaron que yo andaba ahorcando a alguien; que le apreté el pescuezo a una señora nada más por nomás. Yo no me acuerdo. Pero, a todo esto, es mi madrina la que dice lo que yo hago y ella nunca anda con mentiras. Cuando me llama a comer, es para darme mi parte de comida, y no como otra gente que me invitaba a comer con ellos y luego que me les acercaba me apedreaban hasta hacerme correr sin comida ni nada. No, mi madrina me trata bien. Por eso estoy contento en su casa. Además, aquí vive Felipa. Felipa es muy buena conmigo. Por eso la quiero... La leche de Felipa es dulce como las flores del obelisco. Yo he bebido leche de chiva y también de puerca recién parida; pero no, no es igual de buena que la leche de Felipa... Ahora ya hace mucho tiempo que no me da a chupar de los bultos esos que ella tiene donde tenemos solamente las costillas, y de donde le sale, sabiendo sacarla, una leche mejor que la que nos da mi madrina en el almuerzo de los domingos... Felipa antes iba todas las noches al cuarto donde yo duermo, y se arrimaba conmigo, acostándose encima de mí o echándose a un ladito. Luego se las ajuareaba para que yo pudiera chupar de aquella leche dulce y caliente que se dejaba venir en chorros por la lengua... Muchas veces he comido flores de obelisco para entretener el hambre. Y la leche de Felipa era de ese sabor, sólo que a mí me gustaba más, porque, al mismo tiempo que me pasaba los tragos, Felipa me hacia cosquillas por todas partes. Luego sucedía que casi siempre se quedaba dormida junto a mí, hasta la madrugada. Y eso me servía de mucho; porque yo no me apuraba del frío ni de ningún miedo a condenarme en el infierno si me moría yo solo allí, en alguna noche... A veces no le tengo tanto miedo al infierno. Pero a veces sí. Luego me gusta darme mis buenos sustos con eso de que me voy a ir al infierno cualquier día de éstos, por tener la cabeza tan dura y por gustarme dar de cabezazos contra lo primero que encuentro. Pero viene Felipa y me espanta mis miedos. Me hace cosquillas con sus manos como ella sabe hacerlo y me ataja el miedo ese que tengo de morirme. Y por un ratito hasta se me olvida... Felipa dice, cuando tiene ganas de estar conmigo, que ella le cuenta al Señor todos mis pecados. Que irá al cielo muy pronto y platicará con Él pidiéndole que me perdone toda la mucha maldad que me llena el cuerpo de arriba abajo. Ella le dirá que me perdone, para que yo no me preocupe más. Por eso se confiesa todos los días. No porque ella sea mala, sino porque yo estoy repleto por dentro de demonios, y tiene que sacarme esos chamucos del cuerpo confesándose por mí. Todos los días. Todas las tardes de todos los días. Por toda la vida ella me hará ese favor. Eso dice Felipa. Por eso yo la quiero tanto... Sin embargo, lo de tener la cabeza así de dura es la gran cosa. Uno da de topes contra los pilares del corredor horas enteras y la cabeza no se hace nada, aguanta sin quebrarse. Y uno da de topes contra el suelo; primero despacito, después más recio y aquello suena como un tambor. Igual que el tambor que anda con la chirimía, cuando viene la chirimía a la función del Señor. Y entonces uno está en la iglesia, amarrado a la madrina, oyendo afuera el tum tum del tambor... Y mi madrina dice que si en mi cuarto hay chinches y cucarachas y alacranes es porque me voy a ir a arder en el infierno si sigo con mis mañas de pegarle al suelo con mi cabeza. Pero lo que yo quiero es oír el tambor. Eso es lo que ella debería saber. Oírlo, como cuando uno está en la iglesia, esperando salir pronto a la calle para ver cómo es que aquel tambor se oye de tan lejos, hasta lo hondo de la iglesia y por encima de las condenaciones del señor cura...: "El camino de las cosas buenas está lleno de luz. El camino de las cosas malas es oscuro." Eso dice el señor cura... Yo me levanto y salgo de mi cuarto cuando todavía está a oscuras. Barro la calle y me meto otra vez en mi cuarto antes que me agarre la luz del día. En la calle suceden cosas. Sobra quién lo descalabre a pedradas apenas lo ven a uno. Llueven piedras grandes y filosas por todas partes. Y luego hay que remendar la camisa y esperar muchos días a que se remienden las rajaduras de la cara o de las rodillas. Y aguantar otra vez que le amarren a uno las manos, porque si no ellas corren a arrancar la costra del remiendo y vuelve a salir el chorro de sangre. Ora que la sangre también tiene buen sabor aunque, eso sí, no se parece al sabor de la leche de Felipa... Yo por eso, para que no me apedreen, me vivo siempre metido en mi casa. En seguida que me dan de comer me encierro en mi cuarto y atranco bien la puerta para que no den conmigo los pecados mirando que aquello está a oscuras. Y ni siquiera prendo el ocote para ver por dónde se me andan subiendo las cucarachas. Ahora me estoy quietecito. Me acuesto sobre mis costales, y en cuanto siento alguna cucaracha caminar con sus patas rasposas por mi pescuezo le doy un manotazo y la aplasto. Pero no prendo el ocote. No vaya a suceder que me encuentren desprevenido los pecados por andar con el ocote prendido buscando todas las cucarachas que se meten por debajo de mi cobija... Las cucarachas truenan como saltapericos cuando uno las destripa. Los grillos no sé si truenen. A los grillos nunca los mato. Felipa dice que los grillos hacen ruido siempre, sin pararse ni a respirar, para que no se oigan los gritos de las ánimas que están penando en el purgatorio. El día en que se acaben los grillos, el mundo se llenará de los gritos de las ánimas santas y todos echaremos a correr espantados por el susto. Además, a mí me gusta mucho estarme con la oreja parada oyendo el ruido de los grillos. En mi cuarto hay muchos. Tal vez haya más grillos que cucarachas aquí entre las arrugas de los costales donde yo me acuesto. También hay alacranes. Cada rato se dejan caer del techo y uno tiene que esperar sin resollar a que ellos hagan su recorrido por encima de uno hasta llegar al suelo. Porque si algún brazo se mueve o empiezan a temblarle a uno los huesos, se siente en seguida el ardor del piquete. Eso duele. A Felipa le picó una vez uno en una nalga. Se puso a llorar y a gritarle con gritos queditos a la Virgen Santísima para que no se le echara a perder su nalga. Yo le unté saliva. Toda la noche me la pasé untándole saliva y rezando con ella, y hubo un rato, cuando vi que no se aliviaba con mi remedio, en que yo también le ayudé a llorar con mis ojos todo lo que pude... De cualquier modo, yo estoy más a gusto en mi cuarto que si anduviera en la calle, llamando la atención de los amantes de aporrear gente. Aquí nadie me hace nada. Mi madrina no me regaña porque me vea comiéndome las flores de su obelisco, o sus arrayanes, o sus granadas. Ella sabe lo entrado en ganas de comer que estoy siempre. Ella sabe que no se me acaba el hambre. Que no me ajusta ninguna comida para llenar mis tripas aunque ande a cada rato pellizcando aquí y allá cosas de comer. Ella sabe que me como el garbanzo remojado que le doy a los puercos gordos y el maíz seco que le doy a los puercos flacos. Así que ella ya sabe con cuánta hambre ando desde que me amanece hasta que me anochece. Y mientras encuentre de comer aquí en esta casa, aquí me estaré. Porque yo creo que el día en que deje de comer me voy a morir, y entonces me iré con toda seguridad derechito al infierno. Y de allí ya no me sacará nadie, ni Felipa, aunque sea tan buena conmigo, ni el escapulario que me regaló mi madrina y que traigo enredado en el pescuezo... Ahora estoy junto a la alcantarilla esperando a que salgan las ranas. Y no ha salido ninguna en todo este rato que llevo platicando. Si tardan más en salir, puede suceder que me duerma, y luego ya no habrá modo de matarlas, y a mi madrina no le llegará por ningún lado el sueño si las oye cantar, y se llenará de coraje. Y entonces le pedirá, a alguno de toda la hilera de santos que tiene en su cuarto, que mande a los diablos por mí, para que me lleven a rastras a la condenación eterna, derechito, sin pasar ni siquiera por el purgatorio, y yo no podré ver entonces ni a mi papá ni a mi mamá que es allí donde están... Mejor seguiré platicando... De lo que más ganas tengo es de volver a probar algunos tragos de la leche de Felipa, aquella leche buena y dulce como la miel que le sale por debajo a las flores del obelisco...
FIN
lunes, 26 de mayo de 2014
REALISMO MÁGICO
REALISMO
MÁGICO
Origen del Realismo Mágico
El Realismo Mágico es la
respuesta iberoamericana a la literatura fantástica de mediados del siglo XX.
El realismo mágico, es una característica propia de la literatura
latinoamericana de la segunda mitad de siglo XX que funde la realidad narrativa
con elementos fantásticos y fabulosos, no tanto para reconciliarlos como para
exagerar su aparente discordancia. El reto que esto supone para la noción común
de la “realidad” lleva implícito un cuestionamiento de la “verdad” que a su vez
puede socavar de manera deliberada el texto y las palabras, y en ocasiones, la
autoridad de la propia novela.
Nace a raíz de las discrepancias surgidas entre cultura de la tecnología y cultura de la superstición, y en un momento en que el auge de las dictaduras políticas convirtió la palabra en una herramienta infinitamente preciada y manipulable.
Nace a raíz de las discrepancias surgidas entre cultura de la tecnología y cultura de la superstición, y en un momento en que el auge de las dictaduras políticas convirtió la palabra en una herramienta infinitamente preciada y manipulable.
Si bien esta tendencia a fundir lo
real con lo fantástico ya existía en las obras de novelistas de todos los
tiempos, principalmente en escritores como François Rabelais y Laurence Sterne;
otros precedentes más inmediatos pueden ser las novelas del ruso Vladimir
Nabokov o del alemán Günter Grass.
El realismo mágico floreció con
esplendor en la literatura latinoamericana de los años sesenta y setenta, a
raíz de las discrepancias surgidas entre cultura de la tecnología y cultura de
la superstición, y en un momento en que el auge de las dictaduras políticas
convirtió la palabra en una herramienta infinitamente preciada y manipulable.
Al margen del propio Carpentier, que cultivó el realismo mágico en novelas como
Los pasos perdidos, los principales autores del género son Miguel Ángel
Asturias, Carlos Fuentes, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa y, sobre todo,
Gabriel García Márquez. Las novelas de este último, Cien años de soledad
(1967), El otoño del patriarca (1975) y Crónica de una muerte anunciada (1981)
siguen siendo obras notables del género.
El Realismo Mágico no es una
expresión literaria mágica, ya que su finalidad no es la suscitar emociones
sino más bien expresarlas, y es por sobre todas las cosas, una actitud frente a
la realidad. La estrategia del escritor pasa por sugerir un clima sobrenatural
sin apartarse de la naturaleza, deformando para ello la percepción de las
cosas, los personajes y los acontecimientos reconocibles de la trama de su
trabajo.
Características del Realismo Mágico
Las
características más sobresalientes del Realismo Mágico son:
Temática
Dentro del realismo mágico podríamos encontrar
también elementos de auto-reconocimiento de los escritores latinoamericanos, la
búsqueda y justificación de sí mismos e identidad latinoamericana fuera del
contexto europeo.
Espacio
Espacio
- Mínimo
y vital.
- Dinamiza y activa el contenido de las acciones.
- Atmósfera interiorizada- hoy.
- También posibilita observar las figuras gramaticales de esa época.
Personajes
Los personajes presentes en las obras de esta
corriente de vanguardia, suelen tener viajes no de tipo físicos como los que
sufren los personajes de las obras criollitas para dar un ejemplo, sino que
estos cambian de espacios y tiempos desde sus pensamientos y estados oníricos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
.jpg)
.jpg)
















