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martes, 19 de agosto de 2014

FIGURAS RETÓRICAS DEL LENGUAJE

Alegoría:recurso expresivo que consiste en una sucesión de metáforas ligadas entre
sí. Hay pues, en la alegoría un plano figurado constituido por los elementos metafóricos
y un plano real que está omitido.

Aliteración: recurso expresivo fonético que consiste en la repetición de un mismo
sonido o sonidos equivalentes. Con la aliteración se intensifica el valor expresivo de los
significantes y, generalmente, consiste en un intento de igualar la sensación que
producen los sonidos al significado de la frase.

Anáfora: recurso expresivo sintáctico que se logra por la repetición de un mismo
elemento al comienzo de las frases de un contexto.

Antífrasis: recurso expresivo semántico. Consiste en expresar lo contrario de lo que se
quiere dar a entender. El sentido verdadero de la frase lo sabemos por la situación, no
por las palabras.

Antítesis: recurso expresivo semántico que se produce al relacionar dos significados
opuestos. Siempre que se confrontan diferencias, éstas resultan acentuadas.

Apóstrofe: es una invocación vehemente.

Asíndeton: recurso expresivo sintáctico. Consiste en la supresión de elementos de
enlace, generalmente conjunciones copulativas. Con él la elocución se hace rápida y
aumenta la expresividad.

Comparación: consiste en relacionar dos contenidos semánticos en virtud de alguna
semejanza existente entre ellos.

Connotación: función asociativa, emocional y evocativa del código lingüístico.

Denotación: función puramente referencial o cognitiva del código lingüístico.

Dilogía: recurso expresivo semántico. Consiste en la utilización en un contexto de una
pàlabra que tiene dos significados distintos. El efecto expresivo de la dilogía se funda
en que esos significados se contraponen en la mente del oyente o lector.

Elipsis: recurso expresivo que puede afectar a la semántica o a la sintaxis. Consiste en
la supresión de elementos que aparecen en la expresió normal. Produce diversos
efectos:transfiere el significado de los términos omitidos a los presentes; intensifica la
sugerencia de lo que no se expresa; da rapidez y vivacidad a la frase. Se apoya
siempre en el contexto o situación. (Lo bueno, si breve, dos veces bueno).

Enumeración: recurso expresivo que consiste en la acumulación de varios elementos
que tienen la misma función sintáctica. La enumeración puede llegar a ser
violentamente expresiva.

Epíteto: recurso expresivo morfológico. Se produce cuando un adjetivo no restringe la
significación del sustantivo, especificándolo, como en "un libro grande", sino que realza
simplemente una cualidad del sustantivo: "un gran libro"; en el primer caso nos
encontramos con la función normal del adjetivo calificativo, en el segundo con un
epíteto. Sirve para comunicar sentimientos o valoraciones que suscitan los sutantivos al
emisor.

Eufemismo: recurso expresivo de carácter semántico. Consiste en sustituir por una
palabra o expresión lo que puede considerarse crudo, de mal gusto, obsceno, tabú.

Hipérbaton: recurso sintáctico por el que se altera el orden normal de las palabras en
la frase. No solo sirve para mantener el ritmo en los versos, sino para conseguir
diversos efectos expresivos.

Hipérbole: o exageración. Recurso expresivo semántico que deforma la realidad.
Intensifica la expresión con su desmesura.

Juegos de palabras: utilización en un contexto de palabras con sonidos semejantes y
significados distintos para producir humor o burla.

Lítote: consiste en negar lo contrario de lo que se quiere expresar. Es una atenuación.
Ej.:"no lo pasamos mal"= lo pasamos de muerte.

Metáfora: recurso expresivo semántico que consiste en poner en relación de igualdad
los contenidos de dos signos. El fundamento de la metáfora se basa en alguna razón
de semejanza entre dos términos. A diferencia de la comparación, no se encuentra
presente en el nexo comparativo. El primer término recibe el nombre de tenor o
término real y el segundo de vehículo o término figurado. Hay dos tipos principales de
metáfora:
a) metáfora impura: en que aparece el término real
b) metáfora pura: en la que el término real está omitido.

Metonímia: se diferencia de la metáfora en que la igualación de los términos
comparados no se basa en la semejanza, sino en cualquier otra clase de relación
(contigüidad, causa-efecto, lugar de procedencia-producto, etc).

Onomatopeya: recurso expresivo fonético. Consiste en un intento de imitación de los
ruidos naturales por medio de los fonemas de la lengua. Son palabras motivadas no
arbitrarias.

Paradoja: recurso expresivo semántico. La paradoja es una antítesis aparente; como
en ésta, se ponen en relación dos términos opuestos, que, sin embargo, no se
excluyen, sino que de su enfrentamiento surge una nueva significación. "Los ladrones
somos gente honrada". Para que surja el nuevo significado, uno de los términos de la
paradoja está usado en dilogía.

Perífrasis: recurso expresivo de orden sintáctico que consiste en sustituir una palabra
por un "rodeo" verbal. Su efecto es aumentar la riqueza de asociaciones.
Personificación: o prosopopeya. Recurso expresivo de orden semántico. Consiste en
atribuir a lo inanimado significados sólo compatibles normalmente con seres animados,
especialmente humanos. Es uno de los procedimientos expresivos más creadores.

Polisíndeton: recurso expresivo sintáctico que consiste en una reiteración de
elementos de enlace, exspecialmente conjunciones copulativas (y).

Referencia: relación que se establece entre los signos lingüísticos y la realidad
extralingüística que estos signos representan.

Repetición: recurso expresivo de orden sintáctico. Consiste en expresar dos o más
veces un mismo elemento. Se logra mayor inhtensidad expresiva.

Reticencia: recurso expresivo sintáctico. Se produce cuando interrumpimos la
expresión antes del fin esperable. Se logra así una sugerencia más expresiva que el
decir completo.

Símbolo: guarda estrecha relación con la metáfora y, sin embargo, difiere de ésta.
Sustituye a una realidad de intenso contenido emotivo y ofrece, por tanto, un margen
de ambigüedad a la interpretación. No transpone un término real solamente, sino
varios. Aunque no siempre, por lo general se reitera y persiste a lo largo de la obra.
Conviene no confundir esta acepción de la palabra símbolo usada en la crítica literaria
con las otras acepciones.

Sinalefa: unión de dos o más vocales de distintas palabras en una sola sílaba.

Sinestesia: Tipo de metáfora que consiste en atribuir la sensación propia de un sentido
corporal a otro.

lunes, 23 de junio de 2014

"El Extrañamiento· - Procedimiento y recurso Literario.

   


   Los formalistas rusos, especialmente Víktor Shklovski usaron la palabra ostranénie (остранение) para referirse a aquellos modos de proceder en el lenguaje literario que tiene como fin el de dar una nueva perspectiva de la habitual visión de la realidad al presentarla en contextos diversos a los acostumbrados o al representarla de un modo en el cual se nota que la representación es una ficción -por ejemplo mediante la exageración, el grotesco, la parodia, el absurdo etc.-. Esto generalmente puede ser experimentado en tres niveles: el lingüístico (por ejemplo al recurrir a palabras o formas estilísticas inusuales, anormales); el nivel de los géneros literarios ya definidos pero insertos en esquemas insólitos y el nivel de la percepción de la realidad creando situaciones o relaciones imprevistas.
Expresamente Shklovski define el ostranénie o extrañamiento:
"El propósito del arte es el de impartir la sensación de las cosas como son percibidas y no como son sabidas (o concebidas). La técnica del arte de "extrañar" a los objetos, de hacer difíciles las formas, de incrementar la dificultad y magnitud de la percepción encuentra su razón en que el proceso de percepción no es estético como un fin en sí mismo y debe ser prolongado. El arte es una manera de experimentar la cualidad o esencia artística de un objeto; el objeto no es lo importante."
    Dicho de otro modo, el arte presenta a los objetos desde otra óptica. Los arranca de su percepción automatizada y cotidiana dándoles vida en sí mismos , y en su reflejo en el arte.
   Shklovski sostenía que la cotidianidad hacía que se "perdiera la frescura de nuestra percepción de los objetos", hacía de todo algo automatizado. Como salvador de ese medio alienado por la automatización, hace entrada triunfal el arte. Su técnica de salvación consistiría en hacer extraños los objetos "crear formas complicadas, incrementar la dificultad y la extensión de la percepción, ya que, en estética, el proceso de percepción es un fin en sí mismo y, por lo tanto, debe prolongarse". Como se ve, el extrañamiento no afecta a la percepción, sino a la presentación de la percepción. Al proceso de representación, Shklovski lo denomina «revelar una técnica». Un concepto complementarío del extrañamiento es la desautomatización.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Juan Rulfo - Biografía.

   Juan Rulfo nació el 16 de mayo de 1918. Él sostuvo que esto ocurrió en la casa familiar de Apulco, Jalisco, aunque fue registrado en la ciudad de Sayula, donde se conserva su acta de nacimiento. Vivió en la pequeña población de San Gabriel, pero las tempranas muertes de su padre, primero (1923), y de su madre poco después (1927), obligaron a sus familiares a inscribirlo en un internado en Guadalajara, la capital del estado de Jalisco.
   Durante sus años en San Gabriel entró en contacto con la biblioteca de un cura (básicamente literaria), depositada en la casa familiar, y recordará siempre estas lecturas, esenciales en su formación literaria. Algunos acostumbran destacar su temprana orfandad como determinante en su vocación artística, olvidando que su conocimiento temprano de los libros mencionados tendría un peso mayor en este terreno.
   Una huelga de la Universidad de Guadalajara le impide inscribirse en ella y decide trasladarse a la ciudad de México. La imposibilidad de revalidar los estudios hechos en Jalisco tampoco le permite ingresar a la Universidad Nacional, pero asiste como oyente a los cursos de historia del arte de la Facultad de Filosofía y Letras. Se convierte así en un conocedor muy serio de la bibliografía histórica, antropológica y geográfica de México, temas que un estudio minucioso de su obra literaria y fotográfica permite rastrear en las mismas, además de los textos y la labor editorial que les dedicó. Durante buena parte de las décadas de 1930 y 1940 viaja extensamente por el país, trabaja en Guadalajara o en la ciudad de México y a partir de 1945 comienza a publicar sus cuentos en dos revistas: América, de la capital, y Pan, de Guadalajara. La primera de ellas significa su confirmación como escritor, gracias al apoyo de su gran amigo Efrén Hernández. Publica sus imágenes por primera vez, también en América, en 1949. Pero fue a finales de la década de 1930 cuando se iniciaba como escritor y fotógrafo, aunque pocos sabían de esto.
   A mediados de los cuarenta da comienzo también su relación amorosa con Clara Aparicio, de la que queda el testimonio epistolar (publicado en 2000 en Aire de las colinas. Cartas a Clara). Se casa con ella en 1948 y los hijos aumentarán la familia poco a poco. Abandona su trabajo en una empresa fabricante de neumáticos a principios de los cincuenta y obtiene en 1952 la primera de dos becas consecutivas (1952-1953 y 1953-1954) que le otorga el Centro Mexicano de Escritores, fundado por la estadounidense Margaret Shedd, quien fue sin duda la persona determinante para que Rulfo publicase en 1953 El Llano en llamas (donde reúne siete cuentos ya publicados en América e incorpora otros ocho, nuevos) y, en 1955, Pedro Páramo (novela de la que publicó tres adelantos en 1954, en las revistas Las letras patrias,Universidad de México y Dintel). En 1958 termina de escribir su segunda novela (muy breve), El gallo de oro, que no se publicará hasta 1980. En 2010 aparece la edición definitiva de esta última obra, después de una revisión cuidadosa del original que permitió eliminar errores e inconsistencias de la versión previamente conocida.
   A partir de la publicación de los dos primeros títulos el prestigio literario de Rulfo habrá de incrementarse de manera constante, hasta convertirse en el escritor mexicano más reconocido en México y el extranjero. Entre sus admiradores se cuentan Mario Benedetti, José María Arguedas, Carlos Fuentes, Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez, Günter Grass, Susan Sontag, Elias Canetti, Tahar Ben Jelloun, Urs Widmer, Gao Xingjian, Kenzaburo Oe, Enrique Vila-Matas y muchos otros. Encuestas hechas en México, España, Alemania, Noruega y otros sitios ubican siempre los títulos de Juan Rulfo en un lugar prominente la literatura universal. Sus lectores en las más diversas lenguas se renuevan continuamente y las nuevas traducciones no cesan de aparecer. Juan Rulfo es el escritor mexicano más leído y estudiado en su país y en el extranjero.
   En 2003, con motivo de los cincuenta años de la publicación de El Llano en llamas, apareció Noticias sobre Juan Rulfo, del reconocido especialista en Rulfo Alberto Vital. Se trata de un libro de gran formato y calidad, profusamente ilustrado, y constituye la biografía más completa dedicada al escritor y fotógrafo mexicano. En 2005, con motivo del 50 aniversario de la aparición de Pedro Páramo, se publica La recepción inicial de Pedro Páramo, de Jorge Zepeda, quien se consagró con este título como uno de los estudiosos más competentes de la obra de Juan Rulfo. En 2006, para recordar el 20 aniversario luctuoso de Rulfo, se publicó Tríptico para Juan Rulfo: poesía, fotografía, crítica, donde diversos autores abordan los temas del subtítulo en relación con su obra. En 2008 apareció Retales, compilación de 17 textos de otros autores que Rulfo había propuesto a  los lectores de  la revista El Cuento. En 2010 se ha presentado Juan Rulfo: otras miradas, obra de 500 páginas coordinada por Víctor Jiménez, Julio Moguel y Jorge Zepeda, en la que se reúnen opiniones sobre la obra de Juan Rulfo de autores extranjeros de primera importancia, como Gabriel García Márquez, Jorge Luis Borges, Susan Sontag, Tahar Ben Jelloun, Urs Widmer, Gao Xingjian, Kenzaburo Oe y otros, así como una serie de ensayos sobre el tema de la traducción de esa obra a los más diversos idiomas. En el mismo año de 2010 ha aparecido Nuevos indicios sobre Juan Rulfo: genealogía, estudios, testimonios, bajo la coordinación de Jorge Zepeda y con artículos sobre los orígenes de la familia de Juan Rulfo en México (en el estado de Michoacán, en el siglo xviii, así como transcripciones hechas por Juan Rulfo de distintos textos relativos a la historia de ese estado e igualmente nuevos trabajos sobre la obra fotográfica y literaria de Rulfo, así como sus labores en el Instituto Nacional Indigenista.
   Las dos últimas décadas de su vida las dedicó Rulfo a su trabajo en el Instituto Nacional Indigenista de México, donde se encargó de la edición de una de las colecciones más importantes de antropología contemporánea y antigua de México. Rulfo, que había sido un atento lector de la historia, la geografía y la antropología de México a lo largo de toda su vida, colmaría con este trabajo una de sus vocaciones más duraderas.
   Rulfo publicó fotografías suyas por primera vez en 1949, en la revista América, como ya se dijo, y en 1960 expuso en Guadalajara una pequeña colección (unas 23) de sus fotos, pero fue la exposición de 1980 en el Palacio de Bellas Artes la que abrió al público más amplio el conocimiento de esta parte de su creación; desde entonces el interés por el fotógrafo Juan Rulfo no ha cesado de incrementarse y con él las exposiciones y los libros dedicados a sus imágenes. En 2001 aparecióMéxico: Juan Rulfo fotógrafo, libro-catálogo de la exposición del mismo nombre, traducido ya al inglés, francés, italiano y alemán. La exposición se ha presentado en España, Italia, Francia, Grecia, Brasil, Argentina, Perú, los Estados Unidos, Marruecos, Portugal, México y Colombia. En 2002 apareció el libro Juan Rulfo, letras e imágenes, con textos suyos sobre la historia y la arquitectura de México y una selección de sus fotografías de edificios mexicanos de diversas épocas. A principios de 2006 se presentó el libro de pequeño formato Juan Rulfo, fotógrafo, con una selección de fotos y estudio preliminar de Andrew Dempsey. En 2007 se dio a conocer el libro Tríptico para Juan Rulfo: poesía, fotografía, crítica, coordinado por Víctor Jiménez, Alberto Vital y Jorge Zepeda, con ensayos sobre la fotografía de Rulfo por Carlos González Boixo, Daniele De Luigi y Lon Pearson. Éste último autor presenta la exposición de 1960, recuperada gracias a su testimonio, y se reproducen las 23 fotografías que la integraron. Igualmente se hace en este libro una edición facsimilar del encarte que apareció en 1949 en la revistaAmérica con once fotografías de Rulfo, las primeras que alguna vez publicara. En 2009 ha aparecido otro libro de pequeño formato, Juan Rulfo: Oaxaca, con cincuenta imágenes tomadas por Rulfo en el estado mexicano de Oaxaca en la década de 1950. La selección de las fotos estuvo a cargo de Andrew Dempsey y Francisco Toledo. La última publicación de gran formato sobre las fotografías de Rulfo ha aparecido en octubre de 2010 y lleva el título de 100 fotografías de Juan Rulfo. La selección de las imágenes fue hecha por Andrew Dempsey y Daniele De Luigi.
   La obra literaria de Juan Rulfo no cesa de editarse en español y un número creciente de idiomas, que se acercan al medio centenar actualmente. De algunas lenguas se han realizado ya varias versiones.
Juan Rulfo falleció en la ciudad de México el 7 de enero de 1986.
   Las nuevas generaciones de escritores y lectores se aproximan con renovado asombro a las páginas de los libros de Rulfo y su curiosidad por la vida y la obra del autor jalisciense no disminuye. La erudita biografía llevada a cabo por uno de sus estudiosos más serios, Alberto Vital, Noticias sobre Juan Rulfo, ya mencionada, cumple con rigor la tarea de proporcionar información y reflexión serias a los lectores de Rulfo interesados en profundizar en este campo. Los restantes libros mencionados contribuyen al conocimiento de otros aspectos de su vida y producción en los campos de la literatura y la fotografía.

Macario - Juan Rulfo

Estoy sentado junto a la alcantarilla aguardando a que salgan las ranas. Anoche, mientras estábamos cenando, comenzaron a armar el gran alboroto y no pararon de cantar hasta que amaneció. Mi madrina también dice eso: que la gritería de las ranas le espantó el sueño. Y ahora ella bien quisiera dormir. Por eso me mandó a que me sentara aquí, junto a la alcantarilla, y me pusiera con una tabla en la mano para que cuanta rana saliera a pegar de brincos afuera, la apalcuachara a tablazos... Las ranas son verdes de todo a todo, menos en la panza. Los sapos son negros. También los ojos de mi madrina son negros. Las ranas son buenas para hacer de comer con ellas. Los sapos no se comen; pero yo me los he comido también, aunque no se coman, y saben igual que las ranas. Felipa es la que dice que es malo comer sapos. Felipa tiene los ojos verdes como los ojos de los gatos. Ella es la que me da de comer en la cocina cada vez que me toca comer. Ella no quiere que yo perjudique a las ranas. Pero, a todo esto, es mi madrina la que me manda a hacer las cosas... Yo quiero más a Felipa que a mi madrina. Pero es mi madrina la que saca el dinero de su bolsa para que Felipa compre todo lo de la comedera. Felipa sólo se está en la cocina arreglando la comida de los tres. No hace otra cosa desde que yo la conozco. Lo de lavar los trastes a mí me toca. Lo de acarrear leña para prender el fogón también a mí me toca. Luego es mi madrina la que nos reparte la comida. Después de comer ella, hace con sus manos dos montoncitos, uno para Felipa y otro para mí. Pero a veces Felipa no tiene ganas de comer y entonces son para mí los dos montoncitos. Por eso quiero yo a Felipa, porque yo siempre tengo hambre y no me lleno nunca, ni aun comiéndome la comida de ella. Aunque digan que uno se llena comiendo, yo sé bien que no me lleno por más que coma todo lo que me den. Y Felipa también sabe eso... Dicen en la calle que yo estoy loco porque jamás se me acaba el hambre. Mi madrina ha oído que eso dicen. Yo no lo he oído. Mi madrina no me deja salir solo a la calle. Cuando me saca a dar la vuelta es para llevarme a la iglesia a oír misa. Allí me acomoda cerquita de ella y me amarra las manos con las barbas de su rebozo. Yo no sé por qué me amarra mis manos; pero dice que porque dizque luego hago locuras. Un día inventaron que yo andaba ahorcando a alguien; que le apreté el pescuezo a una señora nada más por nomás. Yo no me acuerdo. Pero, a todo esto, es mi madrina la que dice lo que yo hago y ella nunca anda con mentiras. Cuando me llama a comer, es para darme mi parte de comida, y no como otra gente que me invitaba a comer con ellos y luego que me les acercaba me apedreaban hasta hacerme correr sin comida ni nada. No, mi madrina me trata bien. Por eso estoy contento en su casa. Además, aquí vive Felipa. Felipa es muy buena conmigo. Por eso la quiero... La leche de Felipa es dulce como las flores del obelisco. Yo he bebido leche de chiva y también de puerca recién parida; pero no, no es igual de buena que la leche de Felipa... Ahora ya hace mucho tiempo que no me da a chupar de los bultos esos que ella tiene donde tenemos solamente las costillas, y de donde le sale, sabiendo sacarla, una leche mejor que la que nos da mi madrina en el almuerzo de los domingos... Felipa antes iba todas las noches al cuarto donde yo duermo, y se arrimaba conmigo, acostándose encima de mí o echándose a un ladito. Luego se las ajuareaba para que yo pudiera chupar de aquella leche dulce y caliente que se dejaba venir en chorros por la lengua... Muchas veces he comido flores de obelisco para entretener el hambre. Y la leche de Felipa era de ese sabor, sólo que a mí me gustaba más, porque, al mismo tiempo que me pasaba los tragos, Felipa me hacia cosquillas por todas partes. Luego sucedía que casi siempre se quedaba dormida junto a mí, hasta la madrugada. Y eso me servía de mucho; porque yo no me apuraba del frío ni de ningún miedo a condenarme en el infierno si me moría yo solo allí, en alguna noche... A veces no le tengo tanto miedo al infierno. Pero a veces sí. Luego me gusta darme mis buenos sustos con eso de que me voy a ir al infierno cualquier día de éstos, por tener la cabeza tan dura y por gustarme dar de cabezazos contra lo primero que encuentro. Pero viene Felipa y me espanta mis miedos. Me hace cosquillas con sus manos como ella sabe hacerlo y me ataja el miedo ese que tengo de morirme. Y por un ratito hasta se me olvida... Felipa dice, cuando tiene ganas de estar conmigo, que ella le cuenta al Señor todos mis pecados. Que irá al cielo muy pronto y platicará con Él pidiéndole que me perdone toda la mucha maldad que me llena el cuerpo de arriba abajo. Ella le dirá que me perdone, para que yo no me preocupe más. Por eso se confiesa todos los días. No porque ella sea mala, sino porque yo estoy repleto por dentro de demonios, y tiene que sacarme esos chamucos del cuerpo confesándose por mí. Todos los días. Todas las tardes de todos los días. Por toda la vida ella me hará ese favor. Eso dice Felipa. Por eso yo la quiero tanto... Sin embargo, lo de tener la cabeza así de dura es la gran cosa. Uno da de topes contra los pilares del corredor horas enteras y la cabeza no se hace nada, aguanta sin quebrarse. Y uno da de topes contra el suelo; primero despacito, después más recio y aquello suena como un tambor. Igual que el tambor que anda con la chirimía, cuando viene la chirimía a la función del Señor. Y entonces uno está en la iglesia, amarrado a la madrina, oyendo afuera el tum tum del tambor... Y mi madrina dice que si en mi cuarto hay chinches y cucarachas y alacranes es porque me voy a ir a arder en el infierno si sigo con mis mañas de pegarle al suelo con mi cabeza. Pero lo que yo quiero es oír el tambor. Eso es lo que ella debería saber. Oírlo, como cuando uno está en la iglesia, esperando salir pronto a la calle para ver cómo es que aquel tambor se oye de tan lejos, hasta lo hondo de la iglesia y por encima de las condenaciones del señor cura...: "El camino de las cosas buenas está lleno de luz. El camino de las cosas malas es oscuro." Eso dice el señor cura... Yo me levanto y salgo de mi cuarto cuando todavía está a oscuras. Barro la calle y me meto otra vez en mi cuarto antes que me agarre la luz del día. En la calle suceden cosas. Sobra quién lo descalabre a pedradas apenas lo ven a uno. Llueven piedras grandes y filosas por todas partes. Y luego hay que remendar la camisa y esperar muchos días a que se remienden las rajaduras de la cara o de las rodillas. Y aguantar otra vez que le amarren a uno las manos, porque si no ellas corren a arrancar la costra del remiendo y vuelve a salir el chorro de sangre. Ora que la sangre también tiene buen sabor aunque, eso sí, no se parece al sabor de la leche de Felipa... Yo por eso, para que no me apedreen, me vivo siempre metido en mi casa. En seguida que me dan de comer me encierro en mi cuarto y atranco bien la puerta para que no den conmigo los pecados mirando que aquello está a oscuras. Y ni siquiera prendo el ocote para ver por dónde se me andan subiendo las cucarachas. Ahora me estoy quietecito. Me acuesto sobre mis costales, y en cuanto siento alguna cucaracha caminar con sus patas rasposas por mi pescuezo le doy un manotazo y la aplasto. Pero no prendo el ocote. No vaya a suceder que me encuentren desprevenido los pecados por andar con el ocote prendido buscando todas las cucarachas que se meten por debajo de mi cobija... Las cucarachas truenan como saltapericos cuando uno las destripa. Los grillos no sé si truenen. A los grillos nunca los mato. Felipa dice que los grillos hacen ruido siempre, sin pararse ni a respirar, para que no se oigan los gritos de las ánimas que están penando en el purgatorio. El día en que se acaben los grillos, el mundo se llenará de los gritos de las ánimas santas y todos echaremos a correr espantados por el susto. Además, a mí me gusta mucho estarme con la oreja parada oyendo el ruido de los grillos. En mi cuarto hay muchos. Tal vez haya más grillos que cucarachas aquí entre las arrugas de los costales donde yo me acuesto. También hay alacranes. Cada rato se dejan caer del techo y uno tiene que esperar sin resollar a que ellos hagan su recorrido por encima de uno hasta llegar al suelo. Porque si algún brazo se mueve o empiezan a temblarle a uno los huesos, se siente en seguida el ardor del piquete. Eso duele. A Felipa le picó una vez uno en una nalga. Se puso a llorar y a gritarle con gritos queditos a la Virgen Santísima para que no se le echara a perder su nalga. Yo le unté saliva. Toda la noche me la pasé untándole saliva y rezando con ella, y hubo un rato, cuando vi que no se aliviaba con mi remedio, en que yo también le ayudé a llorar con mis ojos todo lo que pude... De cualquier modo, yo estoy más a gusto en mi cuarto que si anduviera en la calle, llamando la atención de los amantes de aporrear gente. Aquí nadie me hace nada. Mi madrina no me regaña porque me vea comiéndome las flores de su obelisco, o sus arrayanes, o sus granadas. Ella sabe lo entrado en ganas de comer que estoy siempre. Ella sabe que no se me acaba el hambre. Que no me ajusta ninguna comida para llenar mis tripas aunque ande a cada rato pellizcando aquí y allá cosas de comer. Ella sabe que me como el garbanzo remojado que le doy a los puercos gordos y el maíz seco que le doy a los puercos flacos. Así que ella ya sabe con cuánta hambre ando desde que me amanece hasta que me anochece. Y mientras encuentre de comer aquí en esta casa, aquí me estaré. Porque yo creo que el día en que deje de comer me voy a morir, y entonces me iré con toda seguridad derechito al infierno. Y de allí ya no me sacará nadie, ni Felipa, aunque sea tan buena conmigo, ni el escapulario que me regaló mi madrina y que traigo enredado en el pescuezo... Ahora estoy junto a la alcantarilla esperando a que salgan las ranas. Y no ha salido ninguna en todo este rato que llevo platicando. Si tardan más en salir, puede suceder que me duerma, y luego ya no habrá modo de matarlas, y a mi madrina no le llegará por ningún lado el sueño si las oye cantar, y se llenará de coraje. Y entonces le pedirá, a alguno de toda la hilera de santos que tiene en su cuarto, que mande a los diablos por mí, para que me lleven a rastras a la condenación eterna, derechito, sin pasar ni siquiera por el purgatorio, y yo no podré ver entonces ni a mi papá ni a mi mamá que es allí donde están... Mejor seguiré platicando... De lo que más ganas tengo es de volver a probar algunos tragos de la leche de Felipa, aquella leche buena y dulce como la miel que le sale por debajo a las flores del obelisco...
FIN

lunes, 26 de mayo de 2014

REALISMO MÁGICO

REALISMO MÁGICO
Origen del Realismo Mágico
El Realismo Mágico es la respuesta iberoamericana a la literatura fantástica de mediados del siglo XX. El realismo mágico, es una característica propia de la literatura latinoamericana de la segunda mitad de siglo XX que funde la realidad narrativa con elementos fantásticos y fabulosos, no tanto para reconciliarlos como para exagerar su aparente discordancia. El reto que esto supone para la noción común de la “realidad” lleva implícito un cuestionamiento de la “verdad” que a su vez puede socavar de manera deliberada el texto y las palabras, y en ocasiones, la autoridad de la propia novela.
      Nace a raíz de las discrepancias surgidas entre cultura de la tecnología y cultura de la superstición, y en un momento en que el auge de las dictaduras políticas convirtió la palabra en una herramienta infinitamente preciada y manipulable.
        Si bien esta tendencia a fundir lo real con lo fantástico ya existía en las obras de novelistas de todos los tiempos, principalmente en escritores como François Rabelais y Laurence Sterne; otros precedentes más inmediatos pueden ser las novelas del ruso Vladimir Nabokov o del alemán Günter Grass.

      El realismo mágico floreció con esplendor en la literatura latinoamericana de los años sesenta y setenta, a raíz de las discrepancias surgidas entre cultura de la tecnología y cultura de la superstición, y en un momento en que el auge de las dictaduras políticas convirtió la palabra en una herramienta infinitamente preciada y manipulable. Al margen del propio Carpentier, que cultivó el realismo mágico en novelas como Los pasos perdidos, los principales autores del género son Miguel Ángel Asturias, Carlos Fuentes, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa y, sobre todo, Gabriel García Márquez. Las novelas de este último, Cien años de soledad (1967), El otoño del patriarca (1975) y Crónica de una muerte anunciada (1981) siguen siendo obras notables del género.

          El Realismo Mágico no es una expresión literaria mágica, ya que su finalidad no es la suscitar emociones sino más bien expresarlas, y es por sobre todas las cosas, una actitud frente a la realidad. La estrategia del escritor pasa por sugerir un clima sobrenatural sin apartarse de la naturaleza, deformando para ello la percepción de las cosas, los personajes y los acontecimientos reconocibles de la trama de su trabajo.


Características del Realismo Mágico
Las características más sobresalientes del Realismo Mágico son:


Temática

Dentro del realismo mágico podríamos encontrar también elementos de auto-reconocimiento de los escritores latinoamericanos, la búsqueda y justificación de sí mismos e identidad latinoamericana fuera del contexto europeo.
Espacio
- Mínimo y vital.
- Dinamiza y activa el contenido de las acciones.
- Atmósfera interiorizada- hoy.
- También posibilita observar las figuras gramaticales de esa época.
Personajes


Los personajes presentes en las obras de esta corriente de vanguardia, suelen tener viajes no de tipo físicos como los que sufren los personajes de las obras criollitas para dar un ejemplo, sino que estos cambian de espacios y tiempos desde sus pensamientos y estados oníricos.

martes, 20 de mayo de 2014

Carta abierta a la Junta Militar - Rodolfo Walsh, 24 de marzo de 1977

1. La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años.
El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades.
El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde. En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron.
Ilegítimo en su origen, el gobierno que ustedes ejercen pudo legitimarse en los hechos recuperando el programa en que coincidieron en las elecciones de 1973 el ochenta por ciento de los argentinos y que sigue en pie como expresión objetiva de la voluntad del pueblo, único significado posible de ese "ser nacional" que ustedes invocan tan a menudo.
Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivas, explotan al pueblo y disgregan la Nación. Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina.
2. Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror.
Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional. El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio.1
Más de siete mil recursos de hábeas corpus han sido contestados negativamente este último año. En otros miles de casos de desaparición el recurso ni siquiera se ha presentado porque se conoce de antemano su inutilidad o porque no se encuentra abogado que ose presentarlo después que los cincuenta o sesenta que lo hacían fueron a su turno secuestrados.
De este modo han despojado ustedes a la tortura de su límite en el tiempo. Como el detenido no existe, no hay posibilidad de presentarlo al juez en diez días según manda una ley que fue respetada aún en las cumbres represivas de anteriores dictaduras.
La falta de límite en el tiempo ha sido complementada con la falta de límite en los métodos, retrocediendo a épocas en que se operó directamente sobre las articulaciones y las vísceras de las víctimas, ahora con auxiliares quirúrgicos y farmacológicos de que no dispusieron los antiguos verdugos. El potro, el torno, el despellejamiento en vida, la sierra de los inquisidores medievales reaparecen en los testimonios junto con la picana y el "submarino", el soplete de las actualizaciones contemporáneas.2
Mediante sucesivas concesiones al supuesto de que el fin de exterminar a la guerrilla justifica todos los medios que usan, han llegado ustedes a la tortura absoluta, intemporal, metafísica en la medida que el fin original de obtener información se extravía en las mentes perturbadas que la administran para ceder al impulso de machacar la sustancia humana hasta quebrarla y hacerle perder la dignidad que perdió el verdugo, que ustedes mismos han perdido.
3. La negativa de esa Junta a publicar los nombres de los prisioneros es asimismo la cobertura de una sistemática ejecución de rehenes en lugares descampados y horas de la madrugada con el pretexto de fraguados combates e imaginarias tentativas de fuga.
Extremistas que panfletean el campo, pintan acequias o se amontonan de a diez en vehículos que se incendian son los estereotipos de un libreto que no está hecho para ser creído sino para burlar la reacción internacional ante ejecuciones en regla mientras en lo interno se subraya el carácter de represalias desatadas en los mismos lugares y en fecha inmediata a las acciones guerrilleras.
Setenta fusilados tras la bomba en Seguridad Federal, 55 en respuesta a la voladura del Departamento de Policía de La Plata, 30 por el atentado en el Ministerio de Defensa, 40 en la Masacre del Año Nuevo que siguió a la muerte del coronel Castellanos, 19 tras la explosión que destruyó la comisaría de Ciudadela forman parte de 1.200 ejecuciones en 300 supuestos combates donde el oponente no tuvo heridos y las fuerzas a su mando no tuvieron muertos.
Depositarios de una culpa colectiva abolida en las normas civilizadas de justicia, incapaces de influir en la política que dicta los hechos por los cuales son represaliados, muchos de esos rehenes son delegados sindicales, intelectuales, familiares de guerrilleros, opositores no armados, simples sospechosos a los que se mata para equilibrar la balanza de las bajas según la doctrina extranjera de "cuenta-cadáveres" que usaron los SS en los países ocupados y los invasores en Vietnam.
El remate de guerrilleros heridos o capturados en combates reales es asimismo una evidencia que surge de los comunicados militares que en un año atribuyeron a la guerrilla 600 muertos y sólo 10 ó 15 heridos, proporción desconocida en los más encarnizados conflictos. Esta impresión es confirmada por un muestreo periodístico de circulación clandestina que revela que entre el 18 de diciembre de 1976 y el 3 de febrero de 1977, en 40 acciones reales, las fuerzas legales tuvieron 23 muertos y 40 heridos, y la guerrilla 63 muertos.3
Más de cien procesados han sido igualmente abatidos en tentativas de fuga cuyo relato oficial tampoco está destinado a que alguien lo crea sino a prevenir a la guerrilla y los partidos de que aún los presos reconocidos son la reserva estratégica de las represalias de que disponen los Comandantes de Cuerpo según la marcha de los combates, la conveniencia didáctica o el humor del momento.
Así ha ganado sus laureles el general Benjamín Menéndez, jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, antes del 24 de marzo con el asesinato de Marcos Osatinsky, detenido en Córdoba, después con la muerte de Hugo Vaca Narvaja y otros cincuenta prisioneros en variadas aplicaciones de la ley de fuga ejecutadas sin piedad y narradas sin pudor.4
El asesinato de Dardo Cabo, detenido en abril de 1975, fusilado el 6 de enero de 1977 con otros siete prisioneros en jurisdicción del Primer Cuerpo de Ejército que manda el general Suárez Masson, revela que estos episodios no son desbordes de algunos centuriones alucinados sino la política misma que ustedes planifican en sus estados mayores, discuten en sus reuniones de gabinete, imponen como comandantes en jefe de las 3 Armas y aprueban como miembros de la Junta de Gobierno.
4. Entre mil quinientas y tres mil personas han sido masacradas en secreto después que ustedes prohibieron informar sobre hallazgos de cadáveres que en algunos casos han trascendido, sin embargo, por afectar a otros países, por su magnitud genocida o por el espanto provocado entre sus propias fuerzas.5
Veinticinco cuerpos mutilados afloraron entre marzo y octubre de 1976 en las costas uruguayas, pequeña parte quizás del cargamento de torturados hasta la muerte en la Escuela de Mecánica de la Armada, fondeados en el Río de la Plata por buques de esa fuerza, incluyendo el chico de 15 años, Floreal Avellaneda, atado de pies y manos, "con lastimaduras en la región anal y fracturas visibles" según su autopsia.
Un verdadero cementerio lacustre descubrió en agosto de 1976 un vecino que buceaba en el Lago San Roque de Córdoba, acudió a la comisaría donde no le recibieron la denuncia y escribió a los diarios que no la publicaron.6
Treinta y cuatro cadáveres en Buenos Aires entre el 3 y el 9 de abril de 1976, ocho en San Telmo el 4 de julio, diez en el Río Luján el 9 de octubre, sirven de marco a las masacres del 20 de agosto que apilaron 30 muertos a 15 kilómetros de Campo de Mayo y 17 en Lomas de Zamora.
En esos enunciados se agota la ficción de bandas de derecha, presuntas herederas de las 3 A de López Rega, capaces de atravesar la mayor guarnición del país en camiones militares, de alfombrar de muertos el Río de la Plata o de arrojar prisioneros al mar desde los transportes de la Primera Brigada Aérea 7, sin que se enteren el general Videla, el almirante Massera o el brigadier Agosti. Las 3 A son hoy las 3 Armas, y la Junta que ustedes presiden no es el fiel de la balanza entre "violencias de distintos signos" ni el árbitro justo entre "dos terrorismos", sino la fuente misma del terror que ha perdido el rumbo y sólo puede balbucear el discurso de la muerte.8
La misma continuidad histórica liga el asesinato del general Carlos Prats, durante el anterior gobierno, con el secuestro y muerte del general Juan José Torres, Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz y decenas de asilados en quienes se ha querido asesinar la posibilidad de procesos democráticos en Chile, Bolivia y Uruguay.9
La segura participación en esos crímenes del Departamento de Asuntos Extranjeros de la Policía Federal, conducido por oficiales becados de la CIA a través de la AID, como los comisarios Juan Gattei y Antonio Gettor, sometidos ellos mismos a la autoridad de Mr. Gardener Hathaway, Station Chief de la CIA en Argentina, es semillero de futuras revelaciones como las que hoy sacuden a la comunidad internacional que no han de agotarse siquiera cuando se esclarezcan el papel de esa agencia y de altos jefes del Ejército, encabezados por el general Menéndez, en la creación de la Logia Libertadores de América, que reemplazó a las 3 A hasta que su papel global fue asumido por esa Junta en nombre de las 3 Armas.
Este cuadro de exterminio no excluye siquiera el arreglo personal de cuentas como el asesinato del capitán Horacio Gándara, quien desde hace una década investigaba los negociados de altos jefes de la Marina, o del periodista de "Prensa Libre" Horacio Novillo,apuñalado y calcinado después que ese diario denunció las conexiones del ministro Martínez de Hoz con monopolios internacionales.
A la luz de estos episodios cobra su significado final la definición de la guerra pronunciada por uno de sus jefes: "La lucha que libramos no reconoce límites morales ni naturales, se realiza más allá del bien y del mal".10
5. Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada.
En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar11, resucitando así formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales.
Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva, prohibiendo asambleas y comisiones internas, alargando horarios, elevando la desocupación al récord del 9%12 prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos, han retrotraído las relaciones de producción a los comienzos de la era industrial, y cuando los trabajadores han querido protestar los han calificados de subversivos, secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos aparecieron muertos, y en otros no aparecieron.13
Los resultados de esa política han sido fulminantes. En este primer año de gobierno el consumo de alimentos ha disminuido el 40%, el de ropa más del 50%, el de medicinas ha desaparecido prácticamente en las capas populares. Ya hay zonas del Gran Buenos Aires donde la mortalidad infantil supera el 30%, cifra que nos iguala con Rhodesia, Dahomey o las Guayanas; enfermedades como la diarrea estival, las parasitosis y hasta la rabia en que las cifras trepan hacia marcas mundiales o las superan. Como si esas fueran metas deseadas y buscadas, han reducido ustedes el presupuesto de la salud pública a menos de un tercio de los gastos militares, suprimiendo hasta los hospitales gratuitos mientras centenares de médicos, profesionales y técnicos se suman al éxodo provocado por el terror, los bajos sueldos o la "racionalización".
Basta andar unas horas por el Gran Buenos Aires para comprobar la rapidez con que semejante política la convirtió en una villa miseria de diez millones de habitantes. Ciudades a media luz, barrios enteros sin agua porque las industrias monopólicas saquean las napas subterráneas, millares de cuadras convertidas en un solo bache porque ustedes sólo pavimentan los barrios militares y adornan la Plaza de Mayo , el río más grande del mundo contaminado en todas sus playas porque los socios del ministro Martínez de Hoz arrojan en él sus residuos industriales, y la única medida de gobierno que ustedes han tomado es prohibir a la gente que se bañe.
Tampoco en las metas abstractas de la economía, a las que suelen llamar "el país", han sido ustedes más afortunados. Un descenso del producto bruto que orilla el 3%, una deuda exterior que alcanza a 600 dólares por habitante, una inflación anual del 400%, un aumento del circulante que en solo una semana de diciembre llegó al 9%, una baja del 13% en la inversión externa constituyen también marcas mundiales, raro fruto de la fría deliberación y la cruda inepcia.
Mientras todas las funciones creadoras y protectoras del Estado se atrofian hasta disolverse en la pura anemia, una sola crece y se vuelve autónoma. Mil ochocientos millones de dólares que equivalen a la mitad de las exportaciones argentinas presupuestados para Seguridad y Defensa en 1977, cuatro mil nuevas plazas de agentes en la Policía Federal, doce mil en la provincia de Buenos Aires con sueldos que duplican el de un obrero industrial y triplican el de un director de escuela, mientras en secreto se elevan los propios sueldos militares a partir de febrero en un 120%, prueban que no hay congelación ni desocupación en el reino de la tortura y de la muerte, único campo de la actividad argentina donde el producto crece y donde la cotización por guerrillero abatido sube más rápido que el dólar.
6. Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales encabezados por la ITT, la Esso, las automotrices, la U.S.Steel, la Siemens, al que están ligados personalmente el ministro Martínez de Hoz y todos los miembros de su gabinete.
Un aumento del 722% en los precios de la producción animal en 1976 define la magnitud de la restauración oligárquica emprendida por Martínez de Hoz en consonancia con el credo de la Sociedad Rural expuesto por su presidente Celedonio Pereda: "Llena de asombro que ciertos grupos pequeños pero activos sigan insistiendo en que los alimentos deben ser baratos".14
El espectáculo de una Bolsa de Comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el cien y el doscientos por ciento, donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes, la rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el "festín de los corruptos".
Desnacionalizando bancos se ponen el ahorro y el crédito nacional en manos de la banca extranjera, indemnizando a la ITT y a la Siemens se premia a empresas que estafaron al Estado, devolviendo las bocas de expendio se aumentan las ganancias de la Shell y la Esso, rebajando los aranceles aduaneros se crean empleos en Hong Kong o Singapur y desocupación en la Argentina. Frente al conjunto de esos hechos cabe preguntarse quiénes son los apátridas de los comunicados oficiales, dónde están los mercenarios al servicio de intereses foráneos, cuál es la ideología que amenaza al ser nacional.
Si una propaganda abrumadora, reflejo deforme de hechos malvados no pretendiera que esa Junta procura la paz, que el general Videla defiende los derechos humanos o que el almirante Massera ama la vida, aún cabría pedir a los señores Comandantes en Jefe de las 3 Armas que meditaran sobre el abismo al que conducen al país tras la ilusión de ganar una guerra que, aún si mataran al último guerrillero, no haría más que empezar bajo nuevas formas, porque las causas que hace más de veinte años mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán desaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y la revelación de las atrocidades cometidas.
Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles.
Rodolfo Walsh. - C.I. 2845022
Buenos Aires, 24 de marzo de 1977

 NOTAS
1 Desde enero de 1977 la Junta empezó a publicar nóminas incompletas de nuevos detenidos y de "liberados" que en su mayoría no son tales sino procesados que dejan de estar a su disposición pero siguen presos. Los nombres de millares de prisioneros son aún secreto militar y las condiciones para su tortura y posterior fusilamiento permanecen intactas.
2 El dirigente peronista Jorge Lizaso fue despellejado en vida, el ex diputado radical Mario Amaya muerto a palos, el ex diputado Muñiz Barreto desnucado de un golpe. Testimonio de una sobreviviente: "Picana en los brazos, las manos, los muslos, cerca de la boca cada vez que lloraba o rezaba... Cada veinte minutos abrían la puerta y me decían que me iban ahacer fiambre con la máquina de sierra que se escuchaba".
3 "Cadena Informativa", mensaje Nro. 4, febrero de 1977.
4 Una versión exacta aparece en esta carta de los presos en la Cárcel de Encausados al obispo de Córdoba, monseñor Primatesta: "El 17 de mayo son retirados con el engaño de ir a la enfermería seis compañeros que luego son fusilados. Se trata de Miguel Ángel Mosse, José Svagusa, Diana Fidelman, Luis Verón, Ricardo Yung y Eduardo Hernández, de cuya muerte en un intento de fuga informó el Tercer Cuerpo de Ejército. El 29 de mayo son retirados José Pucheta y Carlos Sgadurra. Este último había sido castigado al punto de que no se podía mantener en pie sufriendo varias fracturas de miembros. Luego aparecen también fusilados en un intento de fuga".
5 En los primeros 15 días de gobierno militar aparecieron 63 cadáveres, según los diarios. Una proyección anual da la cifra de 1500. La presunción de que puede ascender al doble se funda en que desde enero de 1976 la información periodística era incompleta y en el aumento global de la represión después del golpe. Una estimación global verosímil de las muertes producidas por la Junta es la siguiente. Muertos en combate: 600. Fusilados: 1.300. Ejecutados en secreto: 2.000. Varios. 100. Total: 4.000.
6 Carta de Isaías Zanotti, difundida por ANCLA, Agencia Clandestina de Noticias.
7 "Programa" dirigido entre julio y diciembre de 1976 por el brigadier Mariani, jefe de la Primera Brigada Aérea del Palomar. Se usaron transportes Fokker F-27.
8 El canciller vicealmirante Guzzeti en reportaje publicado por "La Opinión" el 3-10-76 admitió que "el terrorismo de derecha no es tal" sino "un anticuerpo".
9 El general Prats, último ministro de Ejército del presidente Allende, muerto por una bomba en setiembre de 1974. Los ex parlamentarios uruguayos Michelini y Gutiérrez Ruiz aparecieron acribillados el 2-5-76. El cadáver del general Torres, ex presidente de Bolivia, apareció el 2-6-76, después que el ministro del Interior y ex jefe de Policía de Isabel Martínez, general Harguindeguy, lo acusó de "simular" su secuestro.
10 Teniente Coronel Hugo Ildebrando Pascarelli según "La Razón" del 12-6-76. Jefe del Grupo I de Artillería de Ciudadela. Pascarelli es el presunto responsable de 33 fusilamientos entre el 5 de enero y el 3 de febrero de 1977.
11 Unión de Bancos Suizos, dato correspondiente a junio de 1976. Después la situación se agravó aún más.
12 Diario "Clarín".
13 Entre los dirigentes nacionales secuestrados se cuentan Mario Aguirre de ATE, Jorge Di Pasquale de Farmacia, Oscar Smith de Luz y Fuerza. Los secuestros y asesinatos de delegados han sido particularmente graves en metalúrgicos y navales.
14 Prensa Libre, 16-12-76.

lunes, 5 de mayo de 2014

¿Sabes qué es el “Phubbing”?

¿Sabes qué es el “Phubbing”?

   La palabra es un tanto extraña, pero estamos seguros de que hasta tú mismo has practicado el“Phubbing” alguna vez. O lo que es peor, lo han hecho delante de ti. Está claro que las nuevas tecnologías no solo nos abren todo un mundo de posibilidades en materia de comunicación, información y relaciones, también cambian nuestros hábitos de comportamiento de un modo del que tal vez, no seamos conscientes.
   Tanto es así que estamos condenados a aprender nuevos términos para estas nuevas realidades. Hoy, te invitamos a descubrir qué es el Phubbing.

El arte de ignorar a quienes están a nuestro alrededor

   Este fenómeno es relativamente reciente. Justo cuando en el 2007, el uso de los llamados Smartphones o teléfonos inteligentes se alzó  como algo indispensable en nuestro día a día, como una extensión más de nuestra mano capaz de hacernos la vida mucho más fácil. El fenómeno de poder disponer de modo sencillo y rápido de una tecnología tan pequeña y manejable, capaz de contener casi las mismas posibilidades que un ordenador, empezó a cambiar nuestra vida de un modo muy significativo.
  Somos capaces de realizar muchas cosas a la vez: comer y leer el correo, andar por la calle y revisar el Facebook, y cómo no, cenar o estar en medio de una conversación con amigos o familiares y consultar a la vez nuestro Twitter o nuestros Whatsapp. En esencia, hemos adquirido la incómoda costumbre de de practicar la descortesía de vez en cuando frente a los demás, pero eso sí…puede que voluntaria o involuntariamente.
  La palabra responde a un término inglés formado por las palabras phone y snubbingque se traduce en algo así como “menospreciar a alguien mientras atendemos el teléfono”. La idea ha existido durante unos años sin que se le etiquetara bajo este nombre, y es que son muchas las personas que lo practican casi sin darse cuenta, dando prioridad a ese mundo virtual antes de a la realidad inmediata que les envuelve.
  Tanta fama ha adquirido el Phubbing que en EEUU, tras dar nombre a este fenómeno social, está asentando las bases para intentar combatir este incómodo comportamiento. El “plan de ataque”, por decirlo así, se va a realizar a través de plataformas virtuales y anuncios de televisión, ahí donde comparar este hecho a la descortesía por ejemplo de quien se sienta a una mesa y empieza a comer antes que el resto de invitados y finaliza sin tener en cuenta a nadie.
   La campaña se va llamar “Antiphubbing” y va a ir enfocada sobre todo a adolescentes, a la población más joven quienes, según varios estudios, priorizan sus amistades y relaciones virtuales antes que su contexto social más próximo y real. Ya no se trata solo de corregir un gesto de menosprecio o malos modales, se intenta más que nada dar constancia de un comportamiento social negativo para el desarrollo personal y emocional de los más jóvenes.

Palabras Homófonas


miércoles, 23 de abril de 2014

Operación Masacre de Rodolfo Walsh



   La novela argentina constituye un producto doblemente social. En primera instancia, lo es a partir de las condiciones propias del medio que implica la categoría literatura, como instancia donde interactúan sujetos caracterizados genéricamente como escritores, es decir, productores de ciertos objetos particulares con arreglo a un requerimiento cultural específico, una realidad ficticia, que se inscribe en el proceso social de intercambio integrado por productores y receptores de un mensaje escrito.
En segundo lugar, es social porque, en su proceso de elaboración, se inscriben las marcas del su-jeto productor bajo la forma de objetivación de ciertos fenómenos o sucesos que constituyen la realidad objetiva donde tiene lugar el acto productivo y, en virtud de ello, se construyen como manifestación de un sujeto adscrito a un modelo hermenéutico particular, determinado por su posición dentro del medio productivo en que tiene lugar su arte.
Por estas consideraciones, la Literatura Argentina constituye un espacio productivo indisolublemente vinculado a las condiciones de producción y sus sujetos se inscriben en el complejo dialéctico de relaciones en las que se manifiestan las posiciones sociales de cada uno de sus productores.
Es decir, el espacio específicamente definido por su producción en formato gráfico conforma un medio en el que se manifiestan las posiciones políticas de sus sujetos por medio de sus interpretaciones de los fenómenos y sucesos que constituyen su realidad material y social.
            En este sentido, Operación Masacre resulta un producto histórico inscripto en una tradición que reconoce en Facundo, de Domingo Faustino Sarmiento, el antecedente primario de la relación existente entre las coyunturas del medio y el proceso de producción textual. El mantenimiento de la dicotomía sarmientina civilización – barbarie circula en la historia de la Literatura Argentina, exponiendo un modelo funcional aplicado al texto y que opera instrumentalmente en los diversos sujetos productores. De estas deducciones es posible establecer que Operación Masacre retoma la tradición de la escritura estética de las condiciones políticas de la sociedad argentina.
            Dadas las características de la novela y el tópico de define su producción, su análisis debe inscribirse dentro de la lógica particular que rige su desarrollo, la dialéctica materialista, en la medida en que el objeto da cuenta de un suceso histórico reconocido, aunque no explicitado, y un proceso indagatorio por el cual se elucida el con-junto de fenómenos causales que lo movilizan, a la vez que habilitan una instancia valorativa que trasciende al propio texto para instalarse en el propio receptor.
En este sentido, se hace necesario proceder al estudio de la constitución formal del objeto, su contenido y su función respecto del universo social donde tiene lugar su emergencia.
            Este trabajo aspira a exponer un análisis que esclarezca algunos aspectos de la elaboración de la novela y su inserción dentro del momento histórico en el que tiene lugar su producción, dentro del marco que caracteriza a la novela argentina.

            El desarrollo de Operación Masacre está ligado indefectiblemente a una finalidad concreta: establecer un juicio público sobre el accionar de los mecanismos represivos de Argentina. En efecto, se entiende por tales a los mecanismos culturales comprendidos en la producción y operación de justicia y, específicamente, a los factores constitutivos del Poder Judicial, la policía y los tribunales, instancias comprendidas dentro de la articulación del Estado republicano como instancias jerarquizadas dentro de un todo autónomo y significativo incluido dentro de la categoría Poder Judicial.
Esta determinación hace posible que el texto disponga de una forma particular de exposición, la cual resulta solidaria de las que se desarrollan dentro de la producción discursiva propia del ámbito judicial. Efectivamente, la organización de Operación Masacre no resulta de una necesidad que subordina el tema y la finalidad a la forma, sino, al revés, ésta se subordina a la finalidad, porque el tópico es un dato conocido, cuya existencia es objetivamente probable y subsistente en la memoria popular por la cercanía de los hechos ocurridos en los basurales de José León Suárez, provincia de Buenos Aires, el 9 de junio de 1956. Para más precisión, a seis meses del inicio de la investigación de Rodolfo Walsh.
            De acuerdo con lo expuesto, el objeto resulta una construcción subjetiva cuyo tó-pico resulta conocido, aunque no tienen la misma cualidad los protagonistas, la mecánica de los hechos y el objeto de los mismos.Esta cantidad de incógnitas constituyen los objetos de indagación dentro del texto, razón la cual, la producción se articula con arreglo a la clarificación de los elementos inciertos del suceso.
En este sentido, la textualidad adquiere una forma expositiva – argumentativa regida por una lógica propia de la narración policial, en la cual R. Walsh ya tiene probada maestría.
Esta cualidad formal se funda en una lógica abductiva, es decir, en la aplicación solidaria y sequenciada de los mecanismos inferenciales de deducción e inducción. Para ser más explícitos, la exposición – argumentación posee dos partes: una, en la cual se adicionan un conjunto de variables constitutivas del objeto, de cuya sumatoria se deduce sintéticamente una categoría particular derivada del conjunto de elementos que constituyen la generalidad.
A continuación, se generalizan al conjunto de fenómenos similares los resultados de la deducción.
            En esta mecánica radica la organización del texto de Walsh, donde se recrean las condiciones en las que tiene lugar el suceso que se pretende explicar, a la luz de las investigaciones del autor, periodista y fiscal que asume la enunciación del texto.
Para que se cumpla esta disposición, se debe organizar el objeto partiendo de las condiciones en las que tiene lugar la emergencia del fenómeno de la supervivencia de uno de los fusilados aquel 9 de junio. Este fenómeno es el que desencadena la investigación y puesta en evidencia de la que da cuenta el texto y se ubica en el Prologo, donde relatará las condiciones en las cuales se desarrolla la vida del investigador y la sociedad en la que desarrolla su existencia, así como los primeros pasos de su investigación.
Como puede verse, el desarrollo de la pesquisa ni el arribo a la argumentación final no resultan por generación espontánea, sino que se desarrollan a partir de un hecho que se erige como problemático, la existencia de un sobreviviente, porque resulta una paradoja dentro de la narración histórica oficial, dónde no sólo se elide el tratamiento del tema, sino que también se niega la existencia de sujetos que hayan superado la pena.
En su condición paradójica radica la cualidad del hecho que motiva la investigación, que, en principio, será asumida por un periodista que, con el correr de la pesquisa, irá mutando de condición para constituirse finalmente en fiscal respecto al accionar de los mecanismos del Poder Legislativo.
        A partir de la enunciación del medio en que se producen los sucesos históricos y la emergencia de la paradoja, se abre una nueva instancia dentro del cuerpo general del enunciado. Si en la primera parte expone las condiciones en las que tiene lugar la génesis de la investigación, en esta parte, la voz de un narrador que da cuenta del presente de enunciación asume las características de un fiscal que organiza la exposición de las víctimas, los hechos que dan origen a un juicio y los hechos que prueban la existencia objetiva de un crimen y de una organización que lo ejecuta y encubre.
            En el apartado Los personajes, el narrador fiscal da cuenta de las cualidades investigativas que rige el trabajo que, en principio, ha desarrollado el periodista partiendo de la primicia de un sobreviviente. La exposición resulta la construcción de las biografías de los fusilados, en la que queda expuesta la cualidad general del grupo: todos corresponden a obreros del conurbano bonaerense.
Tales biografías se constituyen en mecanismos por medio de los cuales se da cuenta de la improbable vinculación con el alzamiento del general Juan José Valle, aquel 6 de junio. Pero, también conlleva otra intención: la construcción de las víctimas como sujetos de conocimientos. En efecto, el silencio que envuelve a los sucesos históricos funciona como una mordaza que impide la emergencia de otras voces que se le contrapongan.
 La emergencia de los sobrevivientes, a través de su producción significativa, pone en evidencia que “…el testimonio es la producción de un sujeto, un ejercicio retórico que exige la presencia de otros sujetos y sus modos de percepción, con los cuales interactuar en una campo jurídico donde la Verdad es el objeto contencioso, cuya posesión alberga una posible capacidad legitimadora de un tipo particular de articulación social…” De este modo, la escritura de R. Walsh pone en evidencia un individuo investido de conocimiento, es decir,  un nuevo sujeto, cuya verdad habrá de constituirse en una “verdad otra” sobre los hechos históricos, contrapuesta a la que oficialmente se da.
            Los hechos dan cuenta de las acciones que se desarrollan el 6 de junio de 1956 y, en su desarrollo, se articula de manera paralela la secuencia que corresponde al crimen con las condiciones históricas del levantamiento de Valle. Es decir, lo que sucede entre quienes se habían reunido para escuchar la pelea, y lo que ocurre, al mismo tiempo, en los altos mandos, anunciado desde la radio.
El proceso de verosimilización alcanza un alto grado por el desplazamiento de la voz desde el narrador a la voz de la radio, en la manipulación de la verdad. En Campo de mayo, el levantamiento ocurre a las 21.30; la pelea de Lausse termina a las 23 y la radio no trasmite todavía ninguna noticia. Mientras tanto la policía cree que en ese departamento la gente está conectada con el general Tanco, supuesto ideólogo de la causa de Valle, razón por la cual ha enviado dos inspectores hasta la casa de Torres.
 Sigue el relato minucioso de los hechos de la masacre, de los tiros de gracia. Relata las condiciones de los que se salvaron, de los que murieron y cómo. El investigador se dedica a seguir los hechos relatados por el sobreviviente Livraga, ya que los otros que sobrevivieron están alojados en Embajadas, o están locos. La odisea del sobreviviente se reconstruye no sólo por su testimonio, sino también por la documentación que obra en su poder y que puede ser constatada en los registros de las instituciones a las que recala, luego de haber sido sometido al fusilamiento.
            La evidencia constituye un conjunto de maniobras que tienden a cristalizar en “la verdad” de los sucesos, por medio de la acumulación de argumentos constitutivos del Expediente Livraga y de algunos otras víctimas, poniendo en evidencia las maniobras incoherentes que escamotean las causales y los ejecutores del crimen, tal como lo escribe Walsh: "Pero lo que a mi juicio simboliza mejor que nada la irresponsabilidad, la ceguera, el oprobio de la Operación Masacre es un pedacito de papel.
Un rectángulo de papel oficial de 25 cms de alto por 15 de ancho. Tiene fecha varios meses posteriores al 9 de junio de 1956 y está expedido, después del trámite previo en todas las policías provinciales, incluso la bonaerense, a nombre de Miguel Angel Giunta, el fusilado sobreviviente.
Sobre el fondo de un escudo celeste y blanco, constan su nombre y el número de su cédula de identidad. Arriba dice: República Argentina–Ministerio del Interior–Policía Federal. Y luego, en letras más grandes, cuatro palabras: ‘Certificado de Buena Conducta’…"
En esta instancia, la acumulación opera sobre el juicio del lector, porque las sucesión de elementos probatorios llevan a que la valoración torne negativa respecto del accionar de los medios de la justicia, tal como lo expresa Walsh en el Epílogo: "Se trataba de presentar a la Revolución Libertadora y sus herederos hasta hoy, el caso límite de una atrocidad injustificada, y preguntarles si la reconocían como suya, o si expresamente la desautorizaban. La desautorización no podía revestir otras formas que el castigo de los culpables y la reparación moral y material de sus víctimas.
Tres ediciones de este libro, alrededor de cuarenta artículos publicados, un proyecto presentado al Congreso e innumerables alternativas menores, han servido durante do-ce años para plantear esa pregunta a cinco gobiernos sucesivos. La respuesta fue siempre el silencio. La clase que esos gobiernos representan se solidariza con aquel asesinato, lo acepta como hechura suya y no lo castiga simplemente porque no está dispuesta a castigarse a sí misma."

            La organización textual pone en evidencia los condicionantes causales que sostienen el tipo particular que define al texto respecto de otros. Efectivamente, si el enunciado de Operación Masacre operara solamente con relación a los hechos históricos, los aspectos se circunscribirían a los concernientes a la justicia, dejando de lado los aspectos políticos contenidos en las acciones involucradas en los fusilamientos, así como en las de silenciamiento que se exponen a lo largo del texto.
En el complejo implicado en la escritura se definen dos campos solidariamente vinculados: uno, que se define como urdimbre y que corresponde a lo evidente, es decir, a lo que se accede en la superficie textual; y, otro, que soporta la construcción superficial y que da cuenta de los elementos que comprometen la coherencia, la trama.
De esta manera es que la organización del texto expone la acumulación de elementos que se sostienen sobre la base de organizadores textuales. En el caso de Operación Masacre, la trama argumen-tativa determina la forma expositiva en la que se organiza el texto, donde la forma se subordina al contenido y ambos a la función.
De acuerdo con ello, el texto de Rodolfo Walsh se define por una exposición fundada en una intención argumentativa, donde, alternativamente, da paso a la multiplicidad de voces y documentos con el objeto de crear un efecto de veracidad respecto a un objetivo político, la cristalización de un juicio al Poder Legislativo.
Cada uno de los pasos expositivos está destinado a convencer al lector que, en el concierto general de la relación social establecida entre el narrador – fiscal y el lector – jurado, opera por una acumulación de datos, de cuya sumatoria extrae una deducción, un fallo respecto de las operaciones de ejecución y encubrimiento realizados por los componentes del poder judicial respecto del crimen colectivo de José León Suárez.
En ese sentido, los conceptos de Eduardo Véliz alcanzan funcionalidad analítica, particularmente en lo que respecta no sólo en los hechos narrados por las víctimas, sino en la construcción de una verdad que da cuenta de otras interpretaciones y que, por ello, pone en evidencia el carácter político que entraña el texto de Walsh.
El sujeto que enuncia no posee las características de quien, simplemente, se ubica en el plano de la exposición periodística de un hecho histórico, sino de alguien que, conforme se desarrolla la investigación, va sufriendo una transmutación cuyo resultado final se manifiesta en la función denunciante que define el sentido de la escritura.
De este modo, el texto abandona el sentido de la novela policial, más no su lógica deductiva, porque la valoración de los hechos presentados no se resuelve dentro de texto mismo, sino que lo trasciende para realizarse con la participación del lector, objetivo estratégico de la escritura walshiana. Según estos criterios, la red conceptual del texto se define por su función estratégica respecto a las condiciones en las que tiene su emergencia, es decir, con relación a las relaciones sociales que entablan los sujetos implicados en el espacio social reconocido como “literatura”, dentro del cual se definen posiciones de acuerdo a la ubicación de cada uno con relación al proceso productivo implicado en el mismo.
Por ello mismo, la producción de Walsh y su condición de fiscal definen una adscripción social específica con relación a otras, cuyas producciones soslayan hechos como los expuestos en su texto.
La red conceptual se organiza en torno a elementos básicos: legitimación de los sujetos testimoniantes, recreación de los hechos históricos, acumulación de factores causales, los cuales definen el sentido jurídico de la totalidad del enunciado por medio de dos aspectos: uno, destinado a relatar los sucesos, y en el que se encuentra implicada la objetividad en la exposición de los hechos; y, otro, orientado a persuadir mediante la demostración del régimen causal que moviliza la realización de la masacre.
De este modo, Los hechos resulta la exposición del objeto criminal, mientras La evidencia y Los Personajes conforman medidas tácticas apuntadas a persuadir. Como puede verse, la legitimación de los testimoniantes y la acumulación de factores causales dan cuenta de la victimización de un sujeto social constitutivo de un statu quo dado, dentro del cual poseen ciertos derechos legítimos derivados del contrato social del cual es parte; mientras que la recreación de los hechos históricos pone en evidencia la violación de tales derechos por parte de la entidad supraindividual – el Estado– encargada de preservarlos.
En este sentido, la función valorativa asignada al lector pone en evidencia la presencia de un modelo jurídico ajeno al argentino, el common law, es decir, el derecho común practicado por los países angloparlantes, donde el fallo judicial recae en la comunidad representada en el jurado, poniendo en evidencia no sólo la parcialidad social del accionar jurídico argentino, sino también la impertinencia del mismo para garantizar objetivamente justicia sobre ciertos actos en los que se halla implicado el Estado.   

            De lo expresado, se deduce la función que comporta el texto: acusar a un sujeto determinado, el Estado y su accionar terrorista. En este sentido, resulta solidario de las condiciones históricas en las que tiene lugar su elaboración y emergencia. La publicación de la primera edición en el periódico Mayoría, vinculado a actividad sindical, pone en evidencia el valor de uso que adquiere Operación Masacre en la coyuntura histórica argentina.
La aparición del texto de R. Walsh marca la emergencia de un quiebre en el espacio social de la literatura, aun cuando falta un tiempo considerable para su adscripción al peronismo revolucionario, y pone en evidencia las maniobras que definen las adscripciones que se producen dentro del medio social implicado en la literatura y la correspondiente contracción de este espacio social respecto de lo hechos narrados.
Esta certeza moviliza la escritura walshania como un objeto particular que se resiste al régimen de catalogaciones del mercado literario por medio de la subordinación de la estética a la finalidad, de lo que se deriva el uso de la forma literaria burguesa por excelencia, la novela, para apelar a un sujeto social concreto, en cuya formación cultural el comic y la historieta constituían las formas básicas por donde se manifestaba la narración novelesca, en un proceso de enjuiciamiento socialmente determinado.
            Esta utilización particular de la forma define a la novela como un objeto decadente dentro de su situación en el campo social de la literatura y habilita su definición como elemento referido a una posición social específica, destinada a desvelar las condiciones operativas por las que se expresa el aspecto funcional del terrorismo de Estado, respecto del mantenimiento de un statu quo. “La novela era, para Walsh, algo así como la representación de los hechos. ‘Yo prefiero su simple presentación... Eso quiere decir que la novela es lo difícil de decir, lo que se resiste a ser dicho? Lo que me compromete más a fondo? Otra variante que he pensado es que la novela es la última forma del arte burgués, y por eso ya no me satisface.’”
Más que apartarse de la literatura, Walsh parece alejarse de las formas legitimadas de su interpretación, ya sea entendidas como discurso oficial, prensa orgánica o dogma literario. El autor abandona sistemática y paulatinamente los espacios comunes para explorar lo que está negado y oculto. Su prosa avanza sobre lo elidido.
Si el problema es cómo contar la realidad, todas las formas existentes adolecen de lo mismo: son objetos de lectura que sólo pueden capturar aquello previsto con anterioridad, dentro de la forma y la tópica legítima.
Las agencias de noticias, los medios organizados, los grandes diarios y revistas, el género ficcional ya no pueden informar, ya no pueden dar cuenta de las cosas porque están precisamente determinados por las condiciones objetivas y subjetivas a las que responden en cuanto mecanismos socialmente definidos; en ese marco, el texto de R. Walsh no sólo pone en evidencia la función del Estado dentro de una coyuntura histórica, sino también pone los mecanismos de solidaridad y coerción social tanto material, como simbólica, en la que el lugar común funciona como un a priori que garantiza una autorización relativa.
Por lo que, si el material de trabajo es lo oculto y negado, lo que hay que desentrañar, mal puede dar cuenta de él un sistema ya establecido, que opera funcionalmente respecto de los sujetos involucrados en la cosa negada y, por lo tanto, su propio actividad conforma el objeto de la investigación.
Por lo mismo, la novela, como género, no es nada más que una forma y un contenido que no expresa más que la imagen velada de un sujeto social que se manifiesta por la negación de su autoría intelectual de los hechos narrados.
En Operación Masacre, el testimonio de las víctimas, los documentos, organizados tópica y cronológicamente, la reconstrucción deductiva de los hechos se articulan en torno a la ficción de verdad y, mediante su encadenamiento, bloquean la manipulación conspirativa en torno a la posesión legítima de la verdad.
La búsqueda sistemática de los detalles escondidos y la lógica que los vincula en el relato, son los que esquivarán, por azarosos, cualquier ordenamiento apriorístico, de acuerdo a un canon.
La forma y el contenido aparecen subordinados a la función socialmente significativa que el autor le asigna a su obra no sólo con relación a los hechos históricos tratados, sino a la totalidad sistémica involucrada en las maniobras de ocultamiento.
Laura Martín define que “… en momentos no democráticos, el poder político como campo externo al campo intelectual, infiere en él imponiendo lo aceptable y lo no, lo que se puede y no se puede decir. Fundamentalmente, el periodismo es esencial para la reproducción y la legitimación de la realidad social, realidad que viene dada desde la clase hegemónica, clase que detenta el poder político y económico, y que en años dictatoriales su poder ha sido sostenido gracias a tener el monopolio de la fuerza física y simbólica. El uso que ha hecho el poder del periodismo es funcional para crear una cultura hegemónica. Las formas que adquirió el periodismo en esas épocas han sido, desde ya, diversas, y la fuerza del periodista depende del lugar que ocupe dentro del campo periodístico, pero también del contexto histórico en el que se plantee.”
De conformidad con esto, la verdad es, en Operación Masacre, lo que se construye en la pluralidad de voces que constituyen el murmullo de los que no tienen me-dios para expresarla. Al extraer la verdad de lo que pasó aquel 9 de junio de 1956, Walsh interviene la realidad y reescribe la historia de todo un pueblo, de una época y de una posición política.
Estas afirmaciones definen la posición que el sujeto escritor asume tanto respecto de la las condiciones históricas en las que tiene lugar la producción literaria, como de los objetos elaborados con relación a la función de la social de la novela.
En una entrevista posterior, R. Walsh afirmaba: "Mi relación con la literatura se da en dos etapas: de sobrevaloración y mitificación hasta 1967, cuando ya tengo publicados dos libros de cuentos y empezada una novela; de desvalorización y paulatino rechazo a partir de 1968, cuando la tarea política se vuelve una alternativa... La desvalorización de la literatura tenía elementos sumamente positivos: no era posible seguir escribiendo obras altamente refinadas que únicamente podía consumir la intelligentzia burguesa, cuando el país empezaba a sacudirse por todas partes".
Una vez acuñada esa visión de la literatura, la elección de Walsh fue volcarse al periodismo como arma de conocimiento y combate.”

            El análisis de la obra ha permitido comprobar la hipótesis que moviliza este trabajo. Más allá de ello, también pone en evidencia por la escritura la intrincada red de silencios y omisiones que entraña la producción de ciertos espacios de la producción cultural.
El cambio de posicionamientos que se observa en el texto da cuenta no sólo de una mutación expositiva propiciada por la propia lógica de la elaboración textual, sino también la del propio sujeto que, conforme se va desarrollando el relato, va asumiendo posiciones que lo alejan de la tradicional investidura del periodista para posicionarlo como fiscal dentro de un juicio colectivo de las acciones del terrorismo de Estado.
La palabra asume una expresión por la que se objetiva el universo silenciado de los sectores sociales sometidos por el terror de la “revolución libertadora”, como factor victimizado dentro de las relaciones hegemónicas que se desarrollan en el país.

Lafforgue, Jorge. Textos de y sobre Rodolfo Walsh. Alianza Edit. Buenos Aires, 2000.
Marafioti, R.; Zamudio de Molina, Berta; y Duarte Patricia. Temas de Argumentación. Biblos. Buenos Aires, 1997.
Varios. Colección Nuestro Siglo N° 28. Hyspamérica, Buenos Aires, 1990.
Véliz, Eduardo. Discurso y memoria en testimonios de la década del ’70. Biblioteca de la FFYL- UNT. S.M. de Tucumán, 2001.
Walsh, Rodolfo. Prologo. Operación Masacre [3ª. Edic.]. Edic. de la Flor. Buenos Aires, 1972.
------------------- Operación Masacre. Edic. de la Flor. Buenos Aires, 1994.
--------------------- ¿Quién mató a Rosendo?. Edic. de la Flor. Buenos Aires, 2003.
--------------------- Caso Satanowsky.  Edic. de la Flor. Buenos Aires, 2004.
--------------------- Ese hombre y otros papeles. Edic. de Daniel Link. Seix Barral. Buenos Aires, 2003.
Hemerografía Consultada:
Revista V de Vian. Suplemento Diario Página 12. 14/05/05
Revista Alternativa. N° 124. Bogotá, 1974.