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martes, 18 de marzo de 2014

Campos semánticos

  Un campo semántico es un conjunto de palabras de la misma categoría que poseen un núcleo de significación común (sema compartido) y se diferencian por una serie de rasgos o semas distinguidores.
Estructuras
Los campos semánticos pueden adoptar diversas estructuras. Las más interesantes son las ramificantes y las lineales.
1. Ramificantes: cada uno de los elementos establece una relación jerárquica con los demás:
1.1. Hiponimia: uno de los elementos contiene en sí mismo el significado de otro (Todos los X son Y). Aquella palabra que posee todos los rasgos semánticos, o semas, de otra más general, su hiperónimo, pero que añade en su definición otros rasgos semánticos que la diferencian de la segunda. Por ejemplo, descapotable es hipónimo de auto, ya que comparte todos sus rasgos mínimos, a saber [+vehículo], [+con motor], [+pequeño tamaño], etcétera, pero añade a éstos el rasgo [+sin capota].
1.2. Meronimia: cada uno de los elementos designa a una parte de otro elemento (Todos los X son Y).
Se denomina merónimo a la palabra cuyo significado constituye una parte del significado total de otra palabra, denominada ésta holónimo. Por ejemplo, dedo es merónimo de mano y mano es merónimo de brazo; a su vez, brazo es holónimo de mano y mano es holónimo de dedo.
2. Lineales: cada uno de los elementos establece una relación con el siguiente y el anterior de una serie (niño, joven, maduro, anciano). La configuración lineal puede ser funcional en una sola dirección (niño -> joven), ser reversible (caliente <-> templado) o ser circular (domingo -> lunes -> martes -> miércoles -> jueves -> sábado -> domingo). Se supone que sólo son antónimos verdaderos los dos extremos de una serie lineal no circular.

¿Realidad o ficción? La Prensa - Domingo 7- 11- 1880 - Año XII - N° 3.107 Un Caso Raro


Esto es un articulo de una noticia, que aparecio en el diario La Prensa en el año 1880. Puede ser (es una hipótesis) que Quiroga se haya inspirado en este suceso para escribir "El almohadón de Plumas"




En una niña de seis años, perteneciente a una familia conocida de esta ciudad, se ha palpado antes de ayer un caso raro.
Hacía algunos meses que a la niña se le veía siempre pálida y cada día más delgada, no obstante sentir buen apetito y alimentarse convenientemente.
En la creencia de que tuviese alguna enfermedad desconocida, fueron llamados varios médicos para que la reconocieran, pero todos opinaron de acuerdo en el sentido de que la niña no padecía de ningún mal; sin embargo, aconsejaron a los padres que la llevasen al campo.
Así lo hicieron.
A los pocos días de estar la niña en el campo, empezó a engrosar, y una vez restablecida, fue traída a la ciudad nuevamente.

Después de una corta permanencia aquí, comenzó otra vez a adelgazarse, con el asombro de toda la familia, y de los mismos médicos.
La palidez cadavérica volvió a su rostro, y su espíritu se sumergía, en una tristeza inexplicable.
Antes de ayer, la niña iba a ser llevada por segunda vez al campo.
Por la mañana, la mucama se ocupaba en acomodarle la cama, cuando notó en el forro de la almohada un movimiento como si un cuerpo se deslizara interiormente.
Sorprendida por este suceso, llamó a la señora, quien con una tijera cortó el forro de la almohada resueltamente para descifrar el misterio, y retrocedieron horrorizadas en presencia de su hallazgo, que consistía en un bicho, cuyo nombre ignoramos, color negro y de grandes dimensiones, de forma redonda y con varias y largas patas.
El bicho fue muerto en el acto y del examen que se hizo de él, resultó comprobado que era éste el que absorbía la sangre del cuerpo de la niña.